La contaminación ambiental en Beijing, capital de China, se encuentra nuevamente por encima de los niveles de seguridad. En los últimos tiempos la compañía carbonífera más grande del mundo se vio forzada a cambiar su estrategia sobre el agua, y el Panel de Cambio climático de la ONU, en busca de opciones para accionar contra el cambio climático, informó que los niveles globales de polución por carbón han ascendido rápidamente durante la última década:

El apetito de China por el carbón es insaciable. Este país quema alrededor de  la  mitad  de  carbón  mundial  y  es  el  país  con mayor adicción  al  carbón entre  los  mayores  consumidores de  energía  a  nivel  mundial.  Sus  emisiones  de  carbón  provocaron  más  de  la  mitad  del aumento de contaminación global por carbón los años 2002 y 2012.

A  fin  de  ilustrar  lo  rápido  que  el  sistema  energético  de  China  ha  crecido:  sólo  durante  el  2010,  la  nueva capacidad  de  la  planta  energética  con  combustión  de  carbón  que  China  introdujo  era  igual  a  toda  la capacidad existente de Alemania.

No es de extrañar que el ritmo vertiginoso del cambio haya llegado con un enorme costo para la salud pública y el medioambiente. No sólo por sofocar a la población de las ciudades y secar el lado oeste de la parte árida del país donde el recurso de agua es un bien preciado, sino además agregando mayor caos al sistema climático del planeta.

Pero impulsados por graves episodios de contaminación ambiental y por un público cada vez más informado e insatisfecho, la situación está cambiando rápidamente, y para bien – con implicancias globales que los EE.UU. y la Unión Europea deben reconocer.

Tan solo un par de años atrás, pensar que podría existir un límite para la creciente contaminación de dióxido de carbono en China, parecía algo de ciencia ficción. Hoy existe una nueva esperanza. Si llegan a implementarse todas las medidas de control de carbón recientemente aprobadas, las emisiones de China para el 2020 podrían acercarse a un nivel consistente con la necesidad de mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados. (Éste es el techo que debemos cuidar de no sobrepasar si queremos evitar los peores impactos climáticos). También se encuentra en los planes de China tomar nuevas medidas para limitar aún más el uso del carbón.

Entonces ¿Qué está sucediendo y por qué?

De acuerdo a lo que muestra un informe elaborado por Greenpeace en Asia Oriental, la carrera desenfrenada de China en el consumo de carbón está llegando a su fin. Con el propósito de terminar con la contaminación ambiental, la quema de carbón debe reducirse en las provincias más pobladas del oriente del país. Doce de las 34 provincias de China, que queman el 44% del carbón del país, se han compometido a controlar el uso del mismo. Algunas ciudades, como Beijing, han dado su palabra para lograr un ambicioso recorte de hasta un 50%en solamente cinco años.

Juntando las medidas de control sobre carbón realizadas por las 12 provincias se obtiene una reducción en la quema de carbón de alrededor de 350 millones de toneladas (Mt) para el 2017 y 655 Mt para el año 2020, en comparación con las tendencias informadas con anterioridad. En términos de contaminación por carbono, esto evitará alrededor de 700 millones de toneladas de Co2 en 2017 y 1.300 millones de toneladas en 2020. (Como comparación, 1.300 Mt es la misma cantidad que las emisiones totales combinadas de Canadá y Australia).

Sin embargo, para que las medidas sean eficaces, es necesario garantizar que la reducción en el uso de carbón en el este de China no dé lugar a emisiones crecientes en el oeste.

Si bien la contaminación ambiental es la que desaceleró el crecimiento del uso del carbón en China, es el uso del agua lo que en realidad determinaría el ritmo de esta reducción. Esto fue confirmado la semana pasada en una reunión entre Greenpeace y Shenhua, una empresa estatal China que es la compañía de carbón más grande del mundo.

En julio de 2013, Greenpeace publicó un informe que dejó expuesto como uno de los establecimientos de carbón de Shenhua en el interior de Mongolia estaba realizando abusivas extracciones de agua de la región árida. A pesar de la negativa que al principio mostró la compañía, la oposición de la comunidad local y el riesgo de falta de agua, incluso para el funcionamiento de la planta, finalmente convencieron a Shenhua de desestimar los planes de realizar nuevas extracciones de agua subterránea en esta área.

Tanto las limitaciones de calidad del aire como la escasez de agua son una clara advertencia sobre el agotamiento del carbón como recurso energético en China.

Internacionalmente, China, tal vez más que cualquier otro país, tiene ahora el potencial para ser un factor de cambio durante las reuniones de las Naciones Unidas enfocadas en adoptar un nuevo acuerdo climático en Paris, en 2015.

El hecho de tomar acciones en casa agrega credibilidad a la demanda de acción para los otros. Sin embargo, también se requiere con urgencia un cambio importante en la estrategia de negociación de cambio climático de China.

Si China se comporta de manera más proactiva y hace una promesa significativa sobre los imprescindibles recortes en emisiones de gases de efecto invernadero más allá de 2020, su liderazgo podría ser el catalizador para que otros países asuman desafíos más importantes.

 

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2 thoughts on “Aire, agua, y clima: tres razones que están poniendo fin al imperio del carbón en China”

  1. ¡Wow! Espero que todo mejore. Evidentemente el ser humano debe tomar consciencia de sus actos en el presente y no arrepentirse en el «futuro». =) Saludos.

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