Estamos viviendo días negros para los derechos fundamentales de quienes defendemos el medio ambiente. Los poderosos que denunciamos no sólo destruyen el planeta, también amenazan a quienes los exponemos cuando ven afectados sus intereses.

Es la primera vez que recibimos amenazas directas de ser destruidos en la historia de Greenpeace Argentina.  Y por eso HOY pedimos que se asegure y nuestro derecho y el de todos los que defienden el medio ambiente a la libertad de expresión y al reclamo

¿Te acordás cuando frenamos topadoras en Salta ? Hace varios meses comenzamos una campaña para defender los bosques nativos en la finca Cuchuy del desmonte ilegal En enero activistas de Greenpeace las localizaron y las detuvieron en el momento justo en que se encontraban deforestando.

Se trataba de un desmonte de bosques protegidos por la Ley Nacional de Bosques que fue autorizado en forma ilegal a pedido del dueño de la finca el empresario  Alejandro Jaime Braun Peña.

Pero, en vez de ordenar apagar las topadoras que estaban destruyendo los bosques  nativos, ese mismo mes Braun Peña nos amenazó con acciones legales (cartas a documento) por haber hecho una campaña que lo exponía.

A principios de marzo, durante una mediación, Braun Peña reclamó a miembros de Greenpeace que le habían causado daños y perjuicios, cuando él había dedicado mucho tiempo para convertirse en “uno de los empresarios más ricos del país pero también para estar en las sombras y ser uno de los más desconocidos“. “Como ustedes hicieron la campaña enfocada en lo personal y dañaron mi imagen, voy a gastarme 2 o 3 palos verdes para joderlos a ustedes“, les habría dicho frente al mediador, a lo cual su abogado habría añadido: “Tengan en cuenta que por suerte estamos en otra época del país. Él no es Yabrán, sino imagínense.  Diez días después, Juan Carlos Villalonga, diputado nacional del PRO, realizó amenazas telefónicas a uno de esos mismos miembros de Greenpeace en un ataque verbal  con insultos en el cual le habría declarado “ya vas a ver lo que te va a pasar por meterte conmigo”.

Estas amenazas directa a nuestra integridad personal e institucional como organización son preocupantes.  No son normales y fueron denunciadas ante la justicia con demandas y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

En un país democrático no podemos permitir un trato intimidatorio y nos vamos a dejarnos presionar ni silenciar por el poder.   En vez de asustarnos, estos hechos nos motivan, en vez de debilitar al movimiento lo fortalecen. Nunca nos vamos a rendir, no vamos a dejar de hacer lo que hacemos mejor: defender el medio ambiente.

El trabajo de organizaciones sociales requiere contar con la seguridad y la libertad para ejercer el derecho a la protesta pacífica. Cuando amenazan a Greenpeace también amenazan la libertad de reclamar de personas  comprometidas con la defensa del medio ambiente.

Entonces, ¿cuál es el pedido y cómo podés ayudar?

Es simple: Hoy te pido que te sumes para que nadie pueda silenciar las campañas con amenazas.

Greenpeace nació para dar voz a quienes no la tienen, para reclamar en defensa del planeta y de las personas y especies que lo habitan.  Greenpeace es: acción directa no violenta y reclamo pacífico como herramientas para conseguir un futuro más justo para las personas y el planeta.

Somos personas, no héroes ni heroínas, con inquietudes pero también coraje, con familia, amigas y amigos y queremos un planeta sano. Cuando se hacen campañas para defender lo que más no importa el costo puede ser caro. ¿Es acaso justo y proporcionado? No puede salir más caro defender el medio ambiente que destruirlo.  

Seguiremos denunciando y exponiendo a todos los que atentan contra la vida y el bosques. Porque #ElPoderNoNosCalla y contamos con el apoyo de quienes se comprometen con la defensa del planeta.

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