A un año de haber protestado en el mar ruso para evitar un derrame de petróleo en el Ártico, los activistas argentinos Camila Speziale, Hernán Pérez Orsi y sus compañeros recuerdan la detención y reclaman que en el mundo no se criminalice más la protesta pacífica.

Hoy se cumple un año de nuestra protesta pacífica en el Ártico donde fuimos interceptados por fuerzas de seguridad rusa para luego ser injustamente acusados de piratería y enviados a la cárcel durante más de dos meses. Pasaron varios días pero no olvidamos los meses que permanecimos en la cárcel de Mursmansk y en San Petersburgo, y a pesar de que hubo justicia – estamos libres, sí- recibimos la amnistía por un delito que no cometimos. Pero por lo menos estamos en casa con nuestras familias, que es mucho más de lo que pueden decir cientos de activistas en todo el mundo que continúan siendo perseguidos y encarcelados por levantarse y luchar por lo que creen.

El derecho a la protesta pacífica es un principio básico de una sociedad sana, un derecho inherente al ser humano que se pone en pie y se expresa para desafiar leyes injustas, y, a veces, cuando el sistema falla, para oponernos a la destrucción y dar voz a los que no tienen voz.

Nuestros compañeros activistas en la India, España, EE.UU. y, por supuesto, Rusia todavía están en el fuego cruzado entre los gobiernos y las industrias que se sienten amenazados por la sociedad civil y han decidido silenciar cualquier oposición. Lamentablemente parece que existe un intento de criminalización de la protesta pacífica y una reducción del espacio democrático en todo el mundo.

El activista ruso Yevgeny Vitishko, que criticó el impacto ambiental de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, enfrenta penas de prisión de 3 años por pintar una valla con un spray. Vitishko, geólogo, es miembro de la Guardia Ambiental el grupo activista del Cáucaso Norte y una de las figuras más prominentes de una campaña para arrojar luz sobre el impacto ambiental de la construcción olímpica en la ciudad de Sochi. Él y sus compañeros activistas participaron activamente en protestas relativas a la construcción, la deforestación ilegal y la esgrima en zonas de bosques protegidos alrededor de Sochi. Conocé el caso y colaborá.

Otro caso de intento de silenciar el derecho a la protesta nos dirige hasta España, donde el Gobierno está llevando a cabo un conjunto de reformas legislativas que pretenden castigar la protesta pacífica. El paquete, formado por el establecimiento de nuevas tasas judiciales, la reforma del Código Penal y la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana, supone un ataque a los derechos fundamentales de libre expresión y manifestación, así como una respuesta sesgada y desproporcionada contra el creciente descontento social y las diversas formas de protesta civil pacífica que se están produciendo debido a la crisis. La protesta pacífica es, y ha sido durante la historia, una herramienta poderosa para avanzar hacia los derechos civiles y la democracia allí donde se producían abusos. Ponerle trabas al derecho a la protesta pacífica es característico de regímenes autoritarios y contribuye a estancar la sociedad y prolongar injusticias y abusos. Muchas organizaciones y movimientos ciudadanos estamos pidiendo que esta ley no se apruebe. La plataforma No Somos Delito (We are not crime), una coalición de más de 70 colectivos y organizaciones es una de ellas. Conocé el caso y colaborá.


En India habitantes de Mahan, India, están sufriendo una presión extrema y sus activistas están siendo acosados y perseguidos, sólo por estar en contra de la construcción de una nueva mina de carbón, que beneficia solo a unos pocos. Más de 14,190 de personas dependen de los bosques de Mahan y la población se han unido para luchar contra Essar y Hindalco, dos grandes compañías que están detrás del carbón que se esconde en el bosque. Emprendieron medidas para luchar contra los intereses económicos y ahora están sufriendo graves represiones y detenciones, además de saqueos. Conocé mejor el caso y colaborá
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En los Estados Unidos se están recortando los derechos básicos a toda velocidad. En Ferguson, algunos activistas medioambientales podrían ser encarcelados. Ocho participantes de una manifestación en contra de la deforestación de la empresa Procter & Gamble también se enfrentan a penas de prisión en octubre. Fueron acusados de traición, robo y vandalismo, con una posible pena total de nueve años y medio de cárcel y 20.000 dólares por cada activista. Estas pueden ser las consecuencias aterradores de una acción totalmente pacífica que no dañó ni a una mosca. Si son declarados culpables de un delito grave, sería el primer caso en la larga historia de Greenpeace EE.UU. en condenar la acción pacífica.

Es imposible mirar a estos ejemplos – y hay muchos, muchos más – al margen de un debate más amplio en torno al derecho a la protesta, la libertad de expresión, la libertad de reunión, y en algunos casos como en Rusia o en Ferguson, la libertad de expresión.

¿Qué diría Martin Luther King si supiera lo que está pasando en Ferguson ahora? ¿Cómo se sentiría Gandhi al ver el trabajo de su vida desintegrado ahora?

No debemos dormirnos en los laureles o pensar, ni por un momento, que esas batallas pertenecen a otra persona, en algún otro lugar. Cuando nos enfrentamos a este tipo de represión, la única solución posible es la de luchar y luchar con más fuerza con el poder del pueblo, con argumentos y, sobre todo, con la esperanza de que vamos a ganar.

Hoy unite a nosotros en solidaridad con todos estos casos de persecución y prisión alrededor del mundo. Aquí hay más información y formas de ayudar en los casos Libertad para Vitishko, No somos Delito y Junglistan.

¡Gracias!

Firmado por los 30 del Ártico: Peter, Hernán, Camila, Colin, Ana Paula, Phil, Kieron, Alexandra, Frank, Anthony, Iain, Alexandre, Paul, Faiza, Mannes, Anne Mie, Sini, Francesco, Cristian, Jonathan, David J, Tomasz, Roman, Denis, Dima, Marco, Gizem, Rusian, Andrey and Ekaterina.

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