Greenpeace Indonesia celebra que el presidente de su país, Susilo Bambang Yudhoyono, haya decidido extender la moratoria para la protección de los bosques. De este modo contribuye a reducir los altos niveles de emisiones de gases de efecto invernadero que coloca a Indonesia segundo entre los principales emisores del mundo, luego de China y los Estados Unidos:

Los últimos días fueron de mucha expectativa en la oficina de Greenpeace Indonesia, ante los rumores de que el gobierno podría ampliar la moratoria que hace dos años protege los bosques de ese país.

Es alentador que el Presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono -también conocido por las siglas SBY-, haya renovado su compromiso con la protección de los bosques y se reduzcan de esta manera las emisiones masivas de carbono en Indonesia.

Es una verdadera conquista frente a los empresarios que presionan por tener vía libre para más concesiones forestales para la producción de pasta de papel, aceite de palma o explotaciones mineras.

Esta moratoria es muy necesaria ya que el 85 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero en Indonesia provienen de la deforestación y de la tala de turberas, convirtiendo a este país en uno de mayores emisores del planeta por detrás de China y Estados Unidos.

Noruega está financiando con mil millones de euros una iniciativa que tiene como objetivo el incentivar la protección de los bosques en Indonesia y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Es un noble objetivo que Greenpeace ha perseguido durante años.

Desde Greenpeace Argentina, apoyamos muchas de las campañas para defender los bosques de Indonesia. En la más reciente logramos que la fabricante de la muñeca Barbie, Mattel, dejara de comprarle papel a la Asia Pulp and Paper (APP), denunciada en reiteradas ocasiones por arruinar las selvas de Indonesia. Ya antes habíamos conseguido que la productora de aceite de palma, Sinar Mas, se comprometiera a dejar de deforestar zonas de Indonesia ricas en carbono, denominadas zonas “de almacenamiento de carbono», entre otras intervenciones.

Ahora bien, sin la supervisión y la aplicación adecuadas, la moratoria en Indonesia podría ser una medida muy débil. Por eso se necesitan mayores esfuerzos en armonizar la planificación y ordenación del territorio, desarrollando políticas sectoriales y cartografía adecuada, aplicar más duramente las leyes (lo que incluye abordar la corrupción y el blanqueo de dinero en el sector forestal) así como mecanismos para la resolución de conflictos sociales.

 

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