Este jueves estuve como invitado de un evento organizado por Los Verdes-FEP en la Ciudad de Córdoba. Quiero contarte la experiencia porque, realmente, fue inspirador ver tanta gente –y tanta juventud– en ese “Debate Energético” que la provincia y el país aún se deben.

El evento buscaba hacer público su escenario energético a 2030 en el que los organizadores demostraron que Argentina puede abandonar completamente la energía atómica a 2020 y reemplazar su generación con un fuerte mix de energías renovables y eficiencia, llegando así a un 67% renovable a 2030.

En Greenpeace tenemos mucha experiencia con ese tipo de escenarios. La [r]evolución energética como llamamos a nuestra propuesta energética para Argentina a 2050, abarca algunos aspectos que el estudio anterior no considera y profundiza en la matriz energética primaria. Sin embargo, es destacable lo ambicioso de haber imaginado –y comprobado– que, en sólo ocho años, el país puede abastecerse de energía sin padecer los riesgos de la energía atómica, ni incrementar sus emisiones de CO2.

Esta propuesta se materializó también en un proyecto de Ley, presentado formalmente por el Diputado Nacional por la Coalición Cívica, Carlos Comi , en el que se declara de Interés Nacional alcanzar una generación eléctrica 100% renovable para 2050, establece una meta del 25% renovable para 2020 –extendiendo la meta del 8% establecido en la Ley 26.190–, apaga las centrales nucleares en 2020 y deroga la Ley 26.566, más popularmente conocida como el último paquetazo nuclear aprobado en 2009.

En ese marco, en línea con la visión de Greenpeace sobre el futuro energético, económico y social que queremos para el país, estuvimos en el evento en la Ciudad de Córdoba porque allí se vive un caso inédito: la Central Nuclear Embalse llegó al fin de su vida útil. Debe cerrarse definitivamente, o extender su operación más allá de su “vida” original de diseño por 30 años más. Es la primera vez que se vive esta situación en el país.

El Gobierno Nacional anunció la extensión. Sin embargo es Córdoba quien está siendo rehén de ese plan nuclear, ya que el verdadero aporte de la central atómica a la provincia es contaminación radiactiva, y un enorme riesgo de accidente que pondría en peligro a 4 millones de personas –la mayoría cordobeses– y grandes superficies de tierra cultivable. Digo esto, sin contar la ya histórica lucha de los vecinos de la capital cordobesa contra Dioxitek, la planta purificadora de Uranio.

Me alegró haber visto mucha gente y muchos jóvenes involucrados para comenzar el proceso que Córdoba conoce muy bien: el de liderar un cambio radical y a escala nacional. Un país no nuclear a 2020 es posible, pero hay que comenzar a materializar esa decisión. Las luces seguirán prendidas –y cada vez más–, pero no estarán enfermando el planeta ni legando basura radiactiva a futuras generaciones como lo hacen hoy.

Mauro Fernández | Campaña de Energía | Greenpeace en Argentina
Contacto: @mnfernandez

 



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2 thoughts on “Comenzó el debate energético en Córdoba”

  1. El cambio comenzó de la mejor forma!!! me entere que dioxitek fue clausurada! Lamento mucho el impacto en los puestos de trabajo pero hay que entender la grave herencia que este tipo de energia le esta dejando a las generaciones futuras!
    Me alegro de pensar que es posible una argentina libre de centrales nucleares!!

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