Por Noemí Cruz, Campaña de Bosques

Cuando hoy ofrendé a la Pachamama , rodeada de niñitxs de la Puna, donde hay poco de bosque y mucha de inmensidad, pensé en lo corta que es la vida para compensar mi deuda con la Madre Tierra, en lo poco que puedo hacer en el tiempo que me queda, que es tan urgente, tan fugaz, pero a la vez, lo único que tengo.

No sé precisar cuándo oí tu clamor Madre, tal vez cuando nací, pobre y sin nada, ya me susurraste  tu dolor por mi pueblo indígena.

Yo crecí, y pude sobrevivir, ¿lo ves? Todo gracias a ti.  Y aquí estoy, por ti alimentada, por ti alentada, mi alma es completamente íntegra para defenderte, Madre.

Y aquí me ves, con la palabra “bosques” en mi boca cada día. Mis hijas dicen que no sé hablar de más nada. Y he pensado que tal vez es así, porque “ bosques” es la vida misma, cualquier asunto me lleva al bosque, porque es mi raíz, de donde provengo y adonde mi último aliento se irá.

Yo te agradezco Madre Tierra, por la vida, por la paciencia, y el aire que me das y aunque te llevaste a muchos valiosos hermanos, entre ellos mi madre, para abonar la esperanza del planeta, confío en tu voluntad, confío en que nos harás fuertes y no salvaremos.

Te agradezco, te pido esperanza y te pido paciencia. Un día todxs pensarán que la lucha está bien, que defenderte, es defendernos nosotrxs mismxs.

Te agradezco que haya tantxs y cada vez más compañerxs guerrerxs en todas partes.

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