i12747-insert-agrotoxicos-corrientesHoy 3 de diciembre recordamos a las víctimas de la catástrofe de Bhopal, India, donde hace 32 años miles de mujeres, niños y hombres adultos perdieron la vida a causa de una serie de negligencias en una fábrica de plaguicidas, de la empresa estadounidense Union Carbide (hoy Dos Chemicals).
A continuación, desde la provincia de Corrientes, la opinión de Emilio Spataro, coordinador de Salvemos al Iberá.
«Hoy 3 de Diciembre es el día mundial de lucha contra los plaguicidas, también llamados agroquímicos, fitosanitarios o agrotóxicos.
Se trata de un día mundial por la magnitud del problema que son los agrotóxicos a escala planetaria, abundando los estudios que los han detectado en sitios tan remotos como el Ártico e increíblemente se hallan trazas de agrotóxicos en la leche materna de osos polares.
La gran capacidad que presentan algunos de estos compuestos en migrar grandes distancias a través de la atmósfera, acumularse y persistir en el ambiente generando contaminación aun en zonas muy distintas de su lugar de origen, los convierten en uno de los grandes problemas ambientales de nuestra época.
Justamente uno de los agrotóxicos más usados a nivel mundial y local, el insecticida Endosulfan, un compuesto organoclorado que presentaba todas éstas características, fue prohibido en 2011 en todo el planeta al ser incorporado en el listado de la convención de Estocolmo. El Endosulfan que fuera la estrella de los insecticidas en la Argentina y en el mundo paso en el mes de abril de ese año, a incorporarse al triste celebre club de las 20 sustancias más toxicas del planeta. Esto fue una buena noticia para toda la comunidad ambientalista, campesinos, productores de alimentos y consumidores y muy mala para su fabricante, la empresa Bayer. Para la cual el Endosulfan era uno de sus principales productos en el mercado de los plaguicidas.
Lamentablemente, la prohibición fue muy tarde para Nicolás Santiago Arevalo, niño campesino de 4 años de edad oriundo del paraje Puerto Viejo, Municipio de Lavalle en la provincia de Corrientes.
Allí, en uno de los centros productores de la horticultura argentina, donde se produce alrededor del 20% del tomate que se comercializa en el mercado central de Buenos Aires, la abundante bibliografía contra el Endosulfan tendría rostro humano, campesino e infantil.
Nicolás Arevalo murió a causa de una intoxicación aguda producida por el producto alfa Endosulfan con el cual se fumigaban los tomates en la chacra vecina a su casa. Él junto a su prima Celeste Estevez fueron envenenados lentamente, cada vez que jugaban en el hermoso timbo del patio de su casa campesina muy cerquita del alambrado donde al otro al lado se fumigaba con el poderoso insecticida de Bayer. Finalmente, el 2 de abril en un hecho tan inocente como chapotear en los charcos de los caminos rurales Nicolás y Celeste pisaron un líquido que provenía del establecimiento tomatera que cruzaba la calle y desagotaba en el Río Paraná, a escasos 20 metros. No era “sólo” agua. El contacto directo con el Endosulfan a través de su zapatilla fue letal para Nicolás, quien falleció a los dos días por edema pulmonar a causa de intoxicación con el Endosulfan. Su prima Celeste pelearía por su vida internada tres meses en el hospital porteño Garraham.
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Una prohibición mundial, de un convenio al que la Argentina está suscripta (Ley 26.011), la muerte de un niño, una autopsia donde se halló Endosulfan, pericias judiciales que encontraron Endosulfan en todo el entorno donde vivía Nicolás, en la zanja, en las plantas de tomate, pero para el gobierno argentino no era suficiente. El SENASA permitió seguir fumigando con Endosulfan hasta agotar stock (Resolución 511 – 2011). La prohibición nacional definitiva recién llegaría el 1ro de Julio de 2013. Durante dos años se siguió fumigando con Endosulfan, pero a precio de liquidación.
La lucha por justicia, verdad y memoria de la familia de Nicolás Arévalo lleva más de lo que niño vivió. 5 años. Luego de mucho batallar contra los intereses económicos que quisieron silenciar el caso, el 21 de noviembre comenzó en la ciudad de Goya, Corrientes, el juicio oral y público contra el dueño de establecimiento tomatero, Ricardo Prieto, procesado por homicidio culposo y daños graves. Julián Segovia, abogado querellante y miembro de la Fundación Infancia Robada, fue el encargado de presentar las acusaciones en nombre de los familiares de Nicolás.
Se trata de un juicio histórico, es la primera vez donde se juzga penalmente a alguien por homicidio, donde la causa de la muerte son los agrotóxicos. Se espera que en la lectura de los alegatos y sentencia programada para el 5/12 el tribunal se pronuncie con una sentencia ejemplar, a tono con la firmeza de las pruebas que establecieron todo el nexo causal. A Nicolás Arevalo lo mataron las fumigaciones.
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Sus familiares tienen un deseo desde su fallecimiento; que no vuelva a ocurrir. Lamentablemente, a tan solo un año de la muerte de Nicolás Arévalo, otro niño en la misma localidad, pero a unos 6 km de la familia Arévalo, fallece por la misma causa. José Carlos Rivero, muere el 12 de mayo de 2012, a causa de la contaminación con agrotóxicos. Otro establecimiento tomatero, otro niño y lo que es más aterrador, otros productos químicos. En la autopsia de “Kylli” Rivero, se encontraron organosforados no organoclorados como el Endosulfan. Al segundo niño lo mataron agrotóxicos distintos que si están permitidos y con los que se sigue fumigando alimentos que luego consumen millones de argentinos.
Esta es la triste situación de algunas producciones de la Argentina profunda, niños campesinos enfermos sea por las tabacaleras en Misiones, las arroceras en Chaco o los tomateras en Corrientes. Las muertes son el emergente más drástico de una contaminación generalizada, en muchos casos naturalizada, donde los más débiles son los más afectados, pero no los únicos, lentamente, todos los argentinos que consumen los productos provenientes de estos establecimientos lo están. Es necesario un fuerte cambio de rumbo para volver a una agricultura sana, basada en la producción de alimentos saludables, en la calidad de vida de las personas y no en el lucro incesante de un pequeño puñado de corporaciones.
En memoria de Nico, Killy y todas las familias campesinas y rurales afectadas por la contaminación a causa del uso de agrotóxicos.»

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5 thoughts on “Día internacional contra los agroquímicos y muerte de niños campesinos en el norte argentino.”

  1. Todos los agroquímicos son tóxicos, es verdad, porque esa es su función: eliminar plagas. Pero usados correctamente y en su justa medida no provocan daños ni en personas ni en el ambiente. Los productos no tienen que ser prohibidos, tienen que enseñarse a usar y penalizar a quienes no lo hagan como corresponde.

  2. El hombre y en este caso las corporaciones son los únicos seres vivos que matan porque sí.
    Es aberrante que todavía no se hayan prohibido todos los agroquimicos fosfatados y clorados.
    Por supuesto que apoyo plenamente todas las actividades que ustedes vienen ejerciendo desde hace mucho tiempo y ésta en particular hoy.
    Tengo hijos y nietos y pienso que todos tenemos el derecho a vivir SANOS.
    No quiero que sigan fumigando. BASTA DE CONTAMINACION.

  3. EL TEMA DE LOS AGROQUÍMICOS ES UN PROBLEMA MAYUSCULO EN NUESTRO PAIS Y EN OTRAS PARTE DEL MUNDO…YO VIVÍ EN EL CAMPO HASTA MI ADOLESCENCIA Y NUNCA USAMOS INSECTICIDAS EN NUESTRA HUERTA NI EN OTROS SEMBRADOS…GRACIAS POR EL INFORME….

  4. Parece que no no hay manera de crear conciencia a nivel mundial que LA VIDA es mas importante que el dinero y el poder. Lloramos la muerte de estos niños y los que vendran.

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