No nos cansamos de repetirlo: nuestros voluntarios son el alma de Greenpeace. Sin ellos no podríamos hacer nada de lo que hacemos. Son ellos los que ponen el cuerpo, se arriesgan y dan todo para defender a nuestro planeta. Y nos encanta escucharlos, leerlos, hablar con ellos. Sus testimonios son inspiradores. Acá te compartimos las palabras de Emanuel -Buenos Aires- y Aldana -Rosario- integrantes del equipo de escalada. Ponete cómodo y leé.

Emanuel Almirón tiene 27 años, es de Zárate y pertenece al grupo local de Buenos Aires desde hace siete años. Además integra el equipo de escalada desde hace seis. Para él “más que un orgullo es una gran responsabilidad el formar parte del equipo, no solo ponemos en riesgo nuestra integridad física sino también hay veces que somos demorados por la policía. El estar convencido por la causa lo amerita y hace que cada vez tengamos más y más ganas de demostrar que lo que exigimos tiene que ser escuchado.”
Cuando Emanuel habla de cómo son los entrenamientos de escalada lo hace con pasión: “…Como todo equipo profesional, no solo entrenamos los días panificados formalmente. Para que hoy en día en Argentina se pueda llevar a lo más alto posible un mensaje contundente, que haga concientizar y movilizar a las personas para que vean que la realidad es hoy y ahora, nos exigimos entrenar constantemente a través de manuales, experiencias, videos o ideas que veamos de otros países.”
El equipo de escalada es un equipo federal. Hoy está integrado por personas de Mendoza, Rosario, Mar del Plata, Córdoba y Buenos Aires. Por eso es muy importante la comunicación entre todos, esto hace que, a pesar de las distancias, puedan trabajar unidos y se entiendan perfectamente en cada entrenamiento. Además cada día se suman nuevas personas al grupo. Es el caso de Aldana López de 23 años que pertenece al equipo de voluntarios de Rosario desde hace cinco años e se sumó hace seis meses al grupo de escalada. Para Emanuel “no hay nadie mejor para contar qué se siente en un entrenamiento que Aldana.”

Para ella, “el equipo de escalada es sin dudas, lo que la hizo, hace ya cinco años, querer estar en Greenpeace. Los veía tan valientes, hacían lo que se tenía que hacer, se enfrentaban a quién sea, porque la causa vale todo eso y más.”
Y hoy ella es parte de ese equipo. Lo que destaca es la confianza. Entonces explica:
“…Es algo tan profundo que va mucho más allá que un voluntariado por una causa noble. Te traspasa. Cambia tu vida. Te conecta con una incondicionalidad, un respeto y una confianza en el otro, que aunque recién lo estoy empezando a vivir, ya me asombra.”
Además Aldana cuenta algunos detalles -¡Queremos saberlos todos!- sobre este último entrenamiento en el que los chicos aprendieron cosas muy importantes “como rescatar a un compañero que por alguna razón no puede seguir en su rol y que si sigue colgado y corre riesgo su vida.”
En el relato también destaca la tarea de los miembros del equipo que tienen más experiencia: “…Nos cuidan en todo momento. Me hacen entender por qué llegaron a donde llegaron y porque son el pedazo de equipo que son. Profesionales. Dedicados. El amor, respeto y paciencia con que nos entrenan me asombra cada fin de semana.”  Y termina su relato con una frase inspiradora: “Esto es un camino de aprendizaje que no tiene un tope, que el sacrificio que hay que hacer para estar a la altura de las circunstancias es mucho pero que vale la pena sin dudarlo ni un segundo.”
Nos encanta recibir estos testimonios y poder transmitírtelos a vos que estás del otro lado leyendo esto. La pasión que le ponen los chicos a cada cosa que hacen es impresionante y nos llena de orgullo.
Te gustaría vivir una experiencia como la de Aldana o la de Emanuel? ¡Sumate como voluntario a Greenpeace! Los voluntarios son fundamentales para la organización, son el alma de este gran equipo que trabaja por el planeta. Entrá acá, leé más y anotate.
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2 thoughts on “DOS VOLUNTARIOS, UN MISMO SUEÑO”

  1. todos lo comentarios que me envían son maravillosos y me hacen pensar que no todo es malo en nuestro país, que hay organizaciones como uds. que trabajan por nuestro planeta.
    Yo tengo problema de movilidad y no puedo ser voluntaria en ninguna de las actividades. Tampoco puedo aumentar mi cuota de donación ya que tengo por ese motivo muchos gastos de medicamentos y demás y no se hasta cunado podré mantenerla ya que soy jubilada, Es por ese motivo que me molesta cuando por teléfono recibo llamados de una empleada de esa Institución que en forma insistente me reclaman que aumente mi cuota como socia. Estoy pensando que realmente en el próximo llamado que reciba me voy a borrar como socia. Un saludo grande Silvia.

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