Finalmente, el Rainbow Warrior III, el nuevo barco de Greenpeace, zarpó por primera vez desde Bremen (Alemania) hacia Hamburgo. Pablo Bullrich, el activista argentino a bordo, nos relata la travesía, sus sentimientos, sus tareas y el orgullo que significa ser parte parte de la historia de Greenpeace en la lucha por defender el medioambiente navegando los océanos del mundo. Lo compartimos con ustedes:

“Y finalmente soltamos amarras por primera vez. El Rainbow Warrior III zarpó realizando el primer tramo de su viaje inaugural y yo estuve embarcado en él.

Después del bautismo y los extensos preparativos, llegaba el momento cumbre: el debut. Me detuve a pensar en lo que significaba para Greenpeace, y para mí, poder estar creando este nuevo capítulo en la historia de la organización y no les puedo explicar la cantidad de sentimientos que experimenté cuando finalmente “caí” en que ello estaba a punto de suceder.

Nos despedimos del astillero en Bremen y todos sus empleados estaban emocionados al ver partir el barco en el que tanto habían trabajado durante un año y medio. Definitivamente, ellos sentían la misma emoción que nosotros y estaban muy orgullosos de haber sido parte de la construcción del barco más verde de su especie. Nos despedimos de ellos con un fuerte bocinazo y el sentimiento fue una mezcla de tristeza por abandonar un puerto en donde habíamos pasado un largo tiempo dándole los últimos retoques al Rainbow y, a la vez, una alegría enorme por saber que su historia náutica recién empieza.

Avanzamos por el canal de Bremen hacia Bremenharven, donde algunos periodistas se subieron al barco para conocerlo. A lo largo del recorrido pudimos ver a muchas personas que se acercaban a la costa a saludar. Algunos de ellos llevaban en la mano banderas verdes. Eran los habitantes de Bremen, que sabían que partíamos ese día y decidieron darnos sus saludos desde lejos y desearnos buen viaje. Fue un momento muy especial, recibir el afecto de personas que viven esta partida con la misma emoción que nosotros, generó un impacto emocional muy fuerte.

Pero debo destacar a un grupo que sobre una playa aledaña escribió en la arena la leyenda: “WE WILL BE WITH YOU ❤ TOGETHER.F☮RCE” (“Estaremos con ustedes. Juntos. ¡Fuerza!”) y, junto a ese lindísimo mensaje, vimos en el cielo un hermoso espectáculo de fuegos artificiales que ellos se encargaron de prender para nosotros. Voy a agradecer eternamente a esas personas anónimas en el mundo, sean quienes sean, porque, sin duda, lograron que eso momento mágico quede en mi memoria para siempre.

Cayó la noche y el barco estaba saliendo del canal para entrar al Mar del Norte cuando, de repente, se avecinó una tormenta. Fue entonces cuando experimenté por primera vez cómo se sentía una torrencial estando a bordo de un barco en movimiento. Realmente se sintió muy fuerte, el Rainbow no paraba de moverse ni un segundo y, para ser sincero, dormir se hizo bastante complicado. Mi cabina está ubicada muy cerca de la proa, por lo tanto la sensación de movimiento fue aún más intensa, dado que ése es el lugar donde más se siente. Debieron pasar aproximadamente 4 horas para que mi cuerpo se acostumbrara a los movimientos pero, finalmente, pude dormir unas horas.

Cuando desperté (a las 7 de la mañana, como todos los días) abrí la pequeña ventana de mi cabina para dejar entrar un poco de luz natural y me encontré con una sorpresa muy grata: el barco Beluga II se acercaba a nosotros para escoltarnos hasta el puerto durante las últimas horas de navegación. El Beluga II pertenece a la oficina alemana de Greenpeace y participó en las acciones más importantes de la organización alrededor de toda Europa. Es un velero muy antiguo con capacidad para cuatro personas y, sin duda, también es parte significativa de la historia de Greenpeace.

Fue muy lindo verlo navegando a la par siendo nuestro compañero en el tramo al puerto de Hamburgo. Pero eso no fue todo, unos kilómetros más adelante vimos como poco a poco iban apareciendo gomones que también se agregaron como escoltas. Fueron más de 10 gomones de la oficina local de Greenpeace que nos dieron la bienvenida con banderas y saludos. Definitivamente, la llegada fue tan linda como la despedida.

Una hora antes de arribar al puerto comenzamos a trabajar duro en la cubierta para poder tener los cabos y las líneas listas para el amarre, así que mi tarea fue preparar algunas de ellas junto al resto de los marineros en cubierta y ayudarlos con todo lo que son las maniobras para la llegada a Hamburgo.

Además, tenía como desafió montar en tiempo récord los andamios para la exhibición de fotos ni bien tocáramos tierra firme. Afortunadamente, al llegar logré reconocer a muchos voluntarios locales, chicos a losque había conocido en Bremen. Me estaban esperando con los brazos abiertos y las ganas de colaborar necesarias para cumplir las tareas en tiempo y forma.

Cuando la exhibición estuvo lista las personas se empezaron a acercar y ver las fotografías. Es curioso observar las reacciones de la gente cuando miran algunas de las 54 gigantografias de nuestras acciones alrededor del mundo. Muchos realmente no conocen el trabajo de Greenpeace y esta galería les da una buena perspectiva al respecto.

Cuando se acercó la noche me apuré para cenar y no dudé en ir a dormir enseguida porque de 4 a 8 de la mañana debía hacer guardia. Todos en el barco tenemos que hacerlo cada tanto. Son tres turnos por noche y consiste en controlar que todo esté en orden a bordo, mientras el resto de la tripulación duerme. Así que básicamente dormí unas 4 horas y estuve despierto las últimas 4 recorriendo el barco cada media hora. A las 7.30 de la mañana fui a despertar al resto de la tripulación (uno por uno) y tuve el privilegio de cerrar la guardia izando tres banderas (generalmente esto lo hacen quienes cumplen la última guardia)

La banderas fueron: la bandera alemana (por estar en aguas de ese país en este momento), la bandera holandesa (por estar a bordo de un barco radicado en dicho país) y la bandera de Greenpeace que flamea hace 40 años en todos nuestros barcos. Estoy escribiendo estas líneas después de haber tenido ese honor, lo que me da más fuerzas para continuar el valioso trabajo a bordo del Rainbow Warrior III. Espero amigos que, de esta forma, se sientan un poco más cerca de esta grata experiencia. Les dejo un video que muestra nuestra emocionante llegada a Hamburgo. No dejen de verlo y disfrutarlo:

Un abrazo y nos leemos luego."

Pablo

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10 thoughts on “El primer viaje del nuevo barco de Greenpeace”

  1. Holaa Grupo de Greenpeace! . De mi mayor consideración los apoyo en todo lo que hacen por los ecosistemas y lo que hay en ellos.
    Tengo 16 años, hace unos días volví de Puerto Madryn y es realmente una belleza el lugar, la fauna y la flora . Pero hay cosas que no me gustaron como por ej: la contaminación del agua, también algunos lugares en que la fauna esta en cautiverio y eso me pareció espantoso.
    Fui con un grupo de mi escuela y tuvimos una experiencia con un extranjero que se quería llevar un huevo de pinguinos de «recuerdo» que estaba en una reserva que se llama Punta Tombo. Nosotros inmediatamente que lo vimos agarrar un huevo, le avisamos al guarda parque y por haber hecho eso le sacaron el pasaporte.
    Bueno esto fue una síntesis de lo que viví hace unos días y que me pareció que se los tenia que contar para informarlos.
    Muchas gracias por su atencion y queria tambien decirles que las cosas que publican no son en vano, a mi me sirvieron y me siguen sirviendo como material para el colegio. Gracias!

  2. hola pablo que alegria que ya esten en alta mar , soy graciela de mardel tu fans numero 1 , te sigo todos los dias y pienso en vos como si fuera tu mama’, que orgullo de hijo no ? pablo cuidate y vivi a pleno esta hermosa experiencia que te toco , hasta la vuelta «navegante «

  3. Pablo. Felicitaciones. Muy buèn Video, imàgenes hermosas del Rainbow Warrior III. Deseo hacerte llegar un fuerte abrazo a vos y a todos tus compañeros de navegaciòn.Te informo,
    que estoy en contacto por medio de Internet, observando el permanente trabajo de Uds. y
    mis twits enviados.Seguiremos en contacto Pablo. Que Dios, os bendiga. OSVALDO.-

  4. La verdad que es muy emocionante escuchar los relatos del comienzo del Rainbow Warrior III, como lo del arcoiris antes de zarpar (en una de las publicaciones anteriores) o el apoyo de la gente.
    Espero que sean viajes de grandiosas experiencias. Y espero que, algún día, el RWIII venga a la Argentina, y tener la oportunidad de conocerlo.

  5. Amigo, Hermano, te comprendo eso de las emociones, son estados muy especiales del espíritu, que cada uno vibra. También yo lo siento a mi manera es muy cautivante, todo eso. Disfruta cada segundo, ya que nada se repite. Abrazos de luz. Mar del Plata – Argentina. Somos todos «UNO»; G R E E N P E A C E

  6. Pablo, Felicitaciones. Disfrute al máximo esa oportunidad, cuando estén en Venezuela me invitan, no hay mayor satisfacción que hacer algo para proteger la humanidad (especie) de si misma.

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