El nuevo barco de Greenpeace sigue su travesía por los mares para defender al medio ambiente pero la navegación no siempre es fácil. Nuestro compañero Pablo Bullrich, nos cuenta como él y la tripulación hacen frente a las tormentas y al mal clima, razones que nunca deben hacer perder las esperanzas a quienes se embarcan para entrar en acción. No te lo pierdas:

“Hola nuevamente! Les escribo desde el Rainbow Warrior, una vez más, en el Mar del Norte, a poco tiempo de seguir viaje hasta Barcelona. Quiero contarles sobre el duro tramo que enfrentamos toda la tripulación en lo que fue el viaje de Estocolmo al astillero en Berne (Alemania). El barco partió con un atardecer hermoso y mi rol también fue, esta vez, verlo partir desde el puerto ya que necesitaban que alguien condujera los botes que escoltarían el barco hasta la salida.

Durante 3 horas estuve llevando a varios periodistas e invitados desde la costa del archipiélago hasta el barco. Uno de mis pasajeros fue una artista (actriz y cantante) sueca llamada Regina Lund, quien se mostraba muy feliz de cumplir uno de sus sueños. Ella ha estado apoyando a las oficinas de Greenpeace en todo el área nórdica hace años y en esta oportunidad fue invitada a unirse a la travesía del Rainbow Warrior.

Lo que Regina no sabía es que se unía a nosotros en uno de los tramos más complicados del viaje en cuanto a condiciones climáticas y movimiento. El sentimiento de mareo no le fue ajeno y, si bien, toda la tripulación está acostumbrada a los vientos fuertes y tormentas, esta vez, quedamos sorprendidos, costaba horrores mantenerse parado, el cabeceo de la proa hacía golpetear todo el barco con muchísima fuerza. La situación se tornaba aún más difícil para el desayuno. Suspendí el mate porque cebarlo con agua caliente podría significar una buena quemadura.

Al movimiento se le sumó otra situación: la basura. Dado que la encargada de la separación y cuidado de los residuos (Helena), había estado despierta toda la noche haciendo guardia, yo la reemplacé en su tarea. En otras ocasiones había podido hacerlo con facilidad, pero ,esta vez, las náuseas fueron muy fuertes y tuve que abandonar el trabajo. Pasé casi 72hs sin poder levantarme de la cama sin sentir mareos. Pero creo que lo van a entender mejor con estos videos:


Por suerte, el sábado pasado por la noche ya me encontraba mejor y, de todas maneras, ya estábamos llegando al astillero en Berne, Alemania, nuevamente. Salíamos desde ese mismo punto hace exactamente un mes, y era hora de volver al mismo lugar para hacer reparaciones y chequear que todo estuviera bien antes de encarar una travesía de 12 días hasta Barcelona.

Y sigo muy entusiasmando. Después de todo, la vida a bordo de un barco de Greenpeace implica entender la naturaleza, conocerla de cerca, o, como bien dijo Regina, "la tierra no es un recurso, es una relación, es una historia de amor".

Recuerden que pueden seguir de cerca todo lo que vaya ocurriendo suscribiéndose al blog y en la página de New Hands On Deck en Facebook.

Ahora me despido y les digo: Hasta el próximo post!"

Pablo

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2 thoughts on “El viaje del Rainbow Warrior: una tormenta no hunde un arco iris”

  1. Vaaaaamos Pablin!!!!!! Fuerzas segui asi ojala a partir de ahora solo les toque buen tiempo. Se te ve raro con la barba pero facha igual amigo eee jajaaj Abrazo grande

  2. Hola Pablito cómo estás Espero que bien y que estén todos bien eso es lo más importante Por lo que veo el Rainbow Warrior III está respondiendo
    bien frente a las tormentas más horrendas y temibles Eso me alivia Lo único que lamento que no hayan tenido a mano un buen número de criaturas pequeñas para arrojar al mar en medio de las tormentas que les tocó vivir
    CECILIA FLORENCIA AVARO
    esmeraldaoceanica@gmail.com

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