En su recorrida documentando la destrucción de los bosques, los activistas «tigres» de Greenpeace Indonesia también visitan pueblos y comunidades de la zona, llevando nuestro mensaje y consiguiendo apoyo para detener la deforestación a manos de las papeleras. Después de hacer una parada en una escuela en Jambi, para visitar a los alumnos, nuestros «tigres» decidieron ir a visitar a la comunidad de los Orang Rimba, un pueblo indígena de Jambi que vive en lo profundo del bosque. Los Orang Rimba viven en sintonía con la naturaleza, mudándose con frecuencia y en total armonía con el bosque.

Sin embargo, un anciano de una aldea cercana les había advertido que sería muy difícil dar con los Orang Rimba, porque toda la zona está controlada por empresas papeleras propiedad del grupo Sinar Mas, responsables de la deforestación y la destrucción del hábitat de cientos de especies, incluyendo el tigre de Sumatra.
Al intentar llegar hasta lo profundo del bosque donde viven los Orang Rimba, los activistas descubrieron que todos los caminos habían sido bloqueados por Sinar Mas. Después de dar varias vueltas, finalmente encontraron un camino abierto. Pero a los diez minutos de transitarlo, fueron alcanzados por una patrulla y dos hombres vestidos de negro los obligaron a detenerse y les secuestraron las llaves de sus vehículos. Eran guardias de seguridad de PT Wira Karya Sakti, otra de las empresas de Sinar Mas. Ya sabían de la gira de los “tigres” y exigían saber qué estaban haciendo en la zona.
Si bien la empresa no era dueña de la zona donde estaban los activistas, los guardias de seguridad sostenían que la compañía había construido el camino y por tanto tenía derecho a controlar quién lo transitaba, y nadie podía entrar o salir sin permiso por escrito. Ello incluía a turistas que quisieran visitar las zonas de conservación de los tigres de Sumatra. Y también incluía a nuestros activistas, que sólo querían visitar a los Orang Rimba.
Al poco tiempo de discutir, los guardias de seguridad se alteraron bastante. Finalmente, llegó un miembro de la policía de Indonesia; el líder de los “tigres” le informó que sólo querían visitar a los Orang Rimba como parte de la gira y le pidió que los acompañara. Pero los guardias de seguridad no accedieron.
Finalmente, los guardias les devolvieron las llaves, bajo la condición de que se retiraran inmediatamente de la zona escoltados por el policía.
Al final, el anciano tuvo razón; es muy difícil visitar a los Orang Rimba porque se encuentran muy aislados. Aislados por un conflicto que se da en los bosques a los que ellos llaman hogar.

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