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Las comunidades Mayas de México lograron lo que parecía imposible: la suspensión de la siembra de soja genéticamente modificada del gigante Monsanto en los estados de Yucatán y Campeche. Desde ahora, los habitantes deberán ser consultados respecto al impacto que este cultivo tendrá sobre el medio ambiente y su modo tradicional de vida. Después de cuatro años de lucha legal, la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación es un triunfo histórico para las poblaciones indígenas que reclamaron junto a Greenpeace y diversas organizaciones que se respeten sus costumbres, su entorno y sus derechos humanos. A continuación, compartimos el testimonio de Aleira Lara Galicia, responsable de la Campaña “Food for Life” de Greenpeace México, que nos cuenta la historia de esta victoria:

Por Aleira Lara Galicia
Triunfo para las comunidades Mayas
La lucha de David contra Goliat
La metáfora de David contra Goliat permanece en el tiempo y cobra relevancia cada vez que nos recuerda que, aunque parezca que todo está en nuestra contra, siempre hay posibilidad de salir adelante.
Las comunidades Mayas hoy nos dan una lección de tenacidad y esperanza que mucho se agradece en un México donde la corrupción, la falta de transparencia y el control corporativo de nuestros alimentos y nuestra tierra por la avaricia de las corporaciones, son el pan de cada día.
Después de cuatro años de lucha legal, las comunidades Mayas -acompañadas por organizaciones de la sociedad civil, de derechos humanos y por Greenpeace-, han logrado la suspensión de la siembra de soja genéticamente modificada (GM) en los estados de Yucatán y Campeche en tanto no sean consultadas respecto al impacto que la soja GM tendrá sobre el medio ambiente y su modo tradicional de vida.
La decisión de suspensión dictada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación es un logro histórico para el pueblo Maya y para la construcción del estado pluricultural en México. El derecho a la consulta debe garantizarse ante cualquier proyecto que pueda afectar de manera directa a los pueblos y comunidades que han sido históricamente excluidos.
La batalla legal ha sido ardua y larga. A principios de 2012 las comunidades productoras de miel y Milpa (cultivo diverso de maíz, calabaza, frijol, chile y otras plantas comestibles) presentaron el primer amparo colectivo ante la solicitud de Monsanto para sembrar 30 mil hectáreas de soja comercial y, pocos meses después, por el pedido de 253.500 hectáreas más.
Acompañadas por las organizaciones de la sociedad civil y comercializadores de miel MA OGM (No OGM en lengua Maya), Litigio Estratégico de Derechos Humanos (Litiga OLE), el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, Indignación, promoción y defensa de los derechos humanos, Miel Integradora S.A. de C.V., Apícola Maya de Yucatán y Greenpeace, las comunidades tomaron un paso decisivo, enfrentarse al Goliat de los transgénicos y conformar un frente amplio con muchos y muchas “David”.
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El pasado 4 de noviembre, la Segunda Sala de la Suprema Corte reconoció, -a diferencia de las Secretarías de Medio Ambiente y Agricultura-  que la liberación de soja GM resistente al herbicida glifosato, podría causar un impacto significativo en el ambiente en el que se desarrollan las comunidades indígenas, pues existe la posibilidad de generar alteraciones sobre la diversidad biológica, la sanidad animal y vegetal. Además, existe una preocupación por la clasificación de la Organización Mundial de la Salud, que decidió declarar al glifosato como “probablemente cancerígeno”.
Especialistas de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad han alertado sobre graves impactos de la soja transgénica ya que pone en riesgo la principal actividad económica de las comunidades por la contaminación de la miel con polen transgénico y el freno a las importaciones de sus principales compradores (Alemania e Inglaterra), las cuales representan un promedio de 26.606 toneladas y una media de ingresos anuales de 32.4 millones de dólares.
También, denunciaron los impactos asociados al monocultivo, como la pérdida de biodiversidad, y la deforestación, es decir, la conversión de bosque a zonas destinadas a la agricultura.
Según datos de la Secretaría de Agricultura, entre 2013 y 2014, la superficie agrícola se ha incrementado en 9.594 hectáreas y de éstas, casi la totalidad, 9.449 hectáreas, es superficie de cultivo de soja, alcanzando en poco tiempo 24.7 por ciento de la superficie cultivada tan sólo en el municipio de Hopelchén.
La soja transgénica representa para las comunidades indígenas un bloqueo a sus usos y costumbres, a sus derechos humanos, favorece el despojo y concentración de tierras, y supedita la soberanía alimentaria de los pueblos al impulso de campos agroindustriales concentrados en pocas manos y, promovida por la gran industria de transgénicos, que con su dinero y poder, parecía imparable. Juntos, la detuvimos.
Con el reciente triunfo se demuestra que los científicos, agricultores, consumidores, empresas responsables y organizaciones de la sociedad civil podemos trabajar unidos y avanzar hacia un sistema de agricultura ecológica. El camino será largo, pero no hay otro modo de avanzar hacia un futuro con una agricultura social y ambientalmente justa, que produzca comida sana y provea un medio de vida rural justo y digno.
 
 

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4 thoughts on “¡Excelente noticia! Suspenden la siembra de soja genéticamente modificada en 2 estados de México”

  1. Es lamentable que todavía existan sectores que defienden el uso de GLIFOSATO, ante sobradas investigaciones y comentarios de profesionales especializados en el tema de distintos estamentos calificados a nivel mundial como serios y desprendidos de todo interés espúreo. Sin embargo dia a dia vemos como MONSANTO, comercializadora de este producto, trata de confundir penetrando en países sudamericanos a pesar de no estar aceptada en el resto del mundo y formando «cortinas de humo» mediante foros y congresos que solo conllevan su endurecido interés comercial con su producto que tanto daño ocasiona en las personas y el medio ambiente.

  2. Es una alegría para el alma ver que los propios interesados toman la decisión de defender sus derechos
    por que no hay mejor forma de imprimir dinamismo y empuje a nuestras causas sentidas, en la dirección correcta, este es el camino del cambio de rumbo. Un abrazo

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