Greenpeace Alemania pidió a dos laboratorios independientes hacer pruebas a pilotos y pantalones de lluvia para analizar su contenido de una amplia gama de toxinas. Aunque el estudio incluyó diferentes marcas, los resultados fueron, a grandes rasgos, los mismos: se observó que cada pieza de ropa contenía ácido perfluorooctanoico (PFOA) – con concentraciones más altas en productos de Jack Wolfskin, The North Face, Patagonia, Kaikkialla y Marmot.
El peligroso PFOA, al igual que otras sustancias dentro del grupo de Químicos Perfluorados (PFC), son utilizados para hacer que la ropa sea resistente a las manchas y al agua. El precio que pagamos es que el PFOA es un contaminante persistente, lo cual significa que cuando el químico es liberado al medio ambiente – por ejemplo vía procesos de producción – no se descompone. Una vez que se encuentran en la comida, aire o agua potable, estos químicos terminan en nuestros cuerpos y en los cuerpos de otros organismos. Estudios recientes los han vinculado con fertilidad reducida y otros desórdenes inmunológicos.
Los resultados quedan en fuerte contraste con la típica publicidad de estas marcas, vinculadas a actividades desarrolladas al aire libre, y la imagen que proyectan sobre como nos «acercan» a la naturaleza.
Tiempo de cambio
Las marcas de ropa suelen presentar una imagen halagadora de si mismas como ambientalmente amigables, con mucha publicidad vinculada a la naturaleza y al aire libre. Sin embargo, esta industria todavía está muy lejos de reducir su uso de químicos peligrosos a cero, entonces ¿cual es el verdadero costo ambiental de un poco de protección contra la lluvia?
La industria textil necesita moverse rápido para reemplazar los peligrosos químicos que actualmente utilizan por alternativas seguras. Algunas marcas importantes ya se han movido hacia esa dirección: M&S , siguiendo el ejemplo de H&M, anunció fechas de eliminación de todos los PFCs a corto plazo, junto con el compromiso de dejar de utilizar químicos peligrosos para el año 2020. Si dos de las marcas de ropa más grandes del mundo lo pueden hacer, y aún así cumplir con la necesidad de sus clientes de mantenerse secos y abrigados, entonces el resto no tiene excusas.
Después de todo, ¿cómo pueden explicar a sus clientes que solo pueden ofrecerles protección contra la lluvia a cambio de exponerlos a químicos peligrosos?
Con eso en mente, la única pregunta que queda es: ¿cual será la próxima gran marca en asumir el compromiso contra la contaminación que plantea Greenpeace?
Para leer el informe (en inglés) de Greenpeace Alemania sobre indumentaria, hacé click aquí
 



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