Frente al informe oficial presentado ayer por la Comisión Presidencial del gobierno de Barack Obama que investiga las causas del derrame de petróleo causado por la petrolera BP en el Golfo de México, Greenpeace Nueva Zelanda solicitó a su gobierno prestar atención a todas sus recomendaciones y frenar la llegada de la industria petrolera a las costas neozelandesas.
El informe elaborado por la Comisión Nacional del Derrame Petrolero de la plataforma Deepwater Horizon es una dura crítica sobre la implacable presión de la industria petrolera para incurrir en exploraciones cada vez más peligrosas en aguas profundas a bajos costos y con fallas sitemáticas. La comisión recomienda cambios en casi todas las áreas: desde la seguridad y prácticas ambientales hasta tecnologías de perforación, de limpieza, contención y preparación, incluyendo también, modificaciones en la cultura corporativa y el manejo de la conducta.
«Pero el verdadero gran problema es el cambio climático y no se solucionará aún cumpliendo con toda la tecnología y las políticas recomendadas por el informe. Una vez que se añade ese elemento en la mezcla, la solución obvia para prevenir otra catástrofe como la de BP es directamente la absoluta prohibición de perforaciones en aguas profundas«, declaró Nathan Argent, miembro de la Campaña de Cambio Climático de Greenpeace Nueva Zelanda.
«Las conclusiones de la Comisión deben ser una llamada de atención para el ministro de Energía Gerry Brownlee. Es evidente que las actuales medidas de seguridad son inadecuadas para prevenir un derrame similar aquí en Nueva Zelanda. Y tampoco contamos con garantías de poder hacerle frente a un desastre de tal magnitud».
El informe también recomienda que los legisladores de los países comiencen una transición hacia un futuro energético más limpio y eficiente, por razones de seguridad y debido a la necesidad de reducir las emisiones que dañan al clima.
«El Gobierno debe dejar atrás el pasado, abandonar sus esfuerzos imprudentes para subsidiar la industria petrolera. Es hora de ir más allá del petróleo y comenzar a invertir en las tecnologías limpias del futuro que ayudarán en la lucha contra el cambio climático siendo la base de una economía sostenible del siglo XXI «, concluyó Argent.





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