acc3El 10 de julio de 1985, el Rainbow Warrior, buque insignia de Greenpeace, fue hundido en el puerto de Auckland, Nueva Zelanda, momentos antes de partir hacia una protesta contra pruebas de armas nucleares llevadas a cabo por el gobierno francés. Fernando Pereira, fotógrafo de la organización, perdió la vida en ese atentado.
A pocos días de haberse cumplido el trigésimo aniversario de este acontecimiento, compartimos una nueva entrega de “Historias de Coraje”, relatos de personas que, como Fernando, son ejemplo de coraje y compromiso con el medio ambiente.
Lo que el viento devolvió
Durante 2002 Malawi, un país africano sin salida al mar y altamente poblado, enfrentó una de las peores sequías en su historia. Miles de personas murieron y muchas más sufrieron las consecuencias de la hambruna y la falta de agua. En esa época, William Kamkwamb era un adolescente de 14 años que amaba aprender y estudiar. A pesar de no contar con los recursos para pagar su educación, encontró en la biblioteca local una fuente inagotable de sabiduría.
Un día, mientras leía un libro sobre energía, llamó su atención la imagen de un molino de viento. Sorprendido por su funcionalidad, pensó: “Si alguien, en algún lugar, pudo hacerlo, entonces yo también puedo”. Y ese fue el inicio de un proyecto extraordinario que ayudaría a mejorar la calidad de vida de su familia y su pueblo.
Luego de tres meses de construcción, el molino que había soñado estaba completo. Sus vecinos quedaron sorprendidos cuando una lámpara se encendió en el hofar de William A partir de ese momento, su casa se convirtió en el lugar donde todos recargaban sus celulares.
Pasaron varios años hasta que la prensa descubrió su historia. Entonces, el valor y coraje de William fueron divulgados por todo el mundo. No pasó mucho tiempo para que recibiera una beca para volver a estudiar. Su capacidad innovadora y tenacidad lo impulsaron a crear una bomba de agua,que funciona a base de energía solar, además de construir dos nuevos molinos.
Después de ser mencionado en la revista Time como una de “Las de las 30 personas menores de 30 años que están cambiando el mundo”, Kamkwamb se recibió de ingeniero en la Universidad Darmouth, en los Estados Unidos en 2014. Hoy continúa realizando innovaciones para mejorar la calidad de vida de las personas.
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