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La Universidad Nacional de La Plata, en la provincia de Buenos Aires, es sede del V Congreso Latinoamericano de Agroecología. Más de 2000 personas ya asistieron al evento, entre ellos, estudiantes, miembros de movimientos sociales, agricultores, científicos e interesados en la temática. Franco Segesso, Coordinador de Campañas de Greenpeace Argentina, está presente en el Congreso y comparte con nosotros su experiencia: 
Por Franco Segesso
¿Está científicamente comprobado que utilizar agroquímicos y cultivos transgénicos permite producir alimentos de calidad para todas las personas? No. Decir que la agricultura intensiva en químicos puede alimentar al mundo de manera suficiente y segura es un gran mito. Las empresas que venden estos insumos agrícolas han invertido mucho dinero para tener presencia pública, a través de publicidades engañosas e influencia en publicaciones “científicas”.
En el campo, este mito ya está siendo contrarrestado por agricultores y movimientos sociales, como Vía Campesina, que desde 1996 coloca el tema en la agenda política internacional. En las cocinas cada vez son más los que optan por alimentos ecológicos. En las academias, científicos de todo el mundo ya reconocen la necesidad de abandonar los químicos. Por último, los gobiernos y organismos internacionales están despertando del letargo, aunque les falta aún un mayor compromiso con los agricultores y sus pueblos.
Ayer, en la apertura del Congreso, los ingenieros agrónomos Pablo Tittonell (INTA) y Miguel Altieri (Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología) fueron claros al sostener que el actual sistema de producción de alimentos está en crisis y que la única solución es la agroecología. Es hora de reemplazar los insumos químicos por procesos ecológicos. Un ejemplo simple: en Misiones, un agricultor yerbatero no necesita ni herbicidas ni fertilizantes químicos porque usa sus propias vacas para controlar los yuyos, aprovechando el excremento para mejorar la calidad del suelo.
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La agricultura dependiente de insumos químicos tiene fecha de vencimiento. Estas prácticas han favorecido la aparición de plagas y enfermedades que afectan el rendimiento de los cultivos. A su vez, esto provocó que en los últimos veinte años los costos de producción aumenten un 400%. A nivel regional, este modelo de producción ha desfavorecido la calidad de vida rural: más personas fueron expulsadas del campo y las que quedaron están expuestas a sustancias peligrosas. A nivel global, en las zonas más productivas –como la pampa húmeda- solo el 20-30% de lo que se produce entra en la cadena alimentaria. El resto se pierde en la trasformación de alimento para animales, en biocombustibles o en materia prima para la industria.
En cuanto al cambio climático, el sector agropecuario industrial no representa una buena solución. Primero, porque es responsable de más del 30% de los gases de efecto invernadero –transporte, fertilizantes, ganadería intensiva y cambio de uso de suelo-. Además, el deterioro de la calidad del suelo hace que estos cultivos tengan menos capacidad para adaptarse tanto a sequías como a inundaciones. Por ejemplo, luego de la sequía del 2009, el establecimiento ecológico «Naturaleza Viva» de Santa Fe obtuvo mil kilos más por hectárea que sus vecinos.
Tittonell y Altieri, al igual que otros académicos de la Universidad de La Plata y el resto de América Latina, sostienen que es necesario un nuevo modelo de producción y comercialización de alimentos que sea social y económicamente sostenible. La agroecología es el único camino para producir alimentos de calidad y acceso popular que nutran la soberanía alimentaria.
Los principales desafíos para la región latinoamericana son: el desarrollo de políticas públicas que promuevan la agroecología a nivel local, nacional y regional. Tanto en el campo de la producción, como la investigación y la educación. Este es el único camino para lograr un sistema alimentario justo, capaz de convivir con la actual crisis climática y económica.

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4 thoughts on “LA AGROECOLOGÍA LATINOAMERICANA PISA CADA VEZ MÁS FUERTE”

  1. Estoy en total acuerdo con la agricultura ecológica y rechazo por equivocada, la agricultura industrial. Ella
    se sostiene por la ambición de unos pocos que se valen de argumentos económicos falaces, que ocultan, las consecuencias que arrastran sus malas prácticas .

  2. Estoy totalmente de acuerdo!, sí! basta de alimentos transgenicos y agroquímicos!, que nos están matando!, es hora que la gente se concientice y se vuelque a lo natural!

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