Mucho antes de lo esperado, nuestra campaña de Salvá el Ártico alcanzó el millón de firmas, entre las cuales se encuentran las de celebridades del mundo del arte, el cine y la música. A continuación compartimos con ustedes un texto redactado por Kumi Naidoo, Director Ejecutivo de Greenpeace Internacional, en ocasión de haber alcanzado el millón de adhesiones:
«Ayer en Amsterdam, recibí un fax urgente de Shell, la petrolera más rica del mundo, en contra de la cual estuvimos realizando en todo el mundo nuestra extensa campaña Salvá el Ártico. El comunicado era un duro aviso de los abogados de Shell, que están muy preocupados con que las acciones de Greenpeace en todo el mundo la semana pasada “hayan puesto en serio riesgo a los puntos de venta de Shell… y al público en general”. La carta cierra con una advertencia sobre el inicio de “acciones” contra nosotros en “cualquier” momento en el futuro.
No se ustedes, pero para mí hay una gran ironía en ser acusados de constituir un riesgo para el público. Y Shell y sus abogados no lo entienden. Después de todo, Shell es una empresa que, en la última semana, perdió el control de una enorme nave perforadora en Alaska, que quedó a la deriva hacia la orilla hasta quedar aparentemente encallada en la playa. En el estado de Washington, incluso los ingenieros estuvieron pidiendo que se termine la barca de respuesta ante un derrame de Shell, una vieja nave oxidada aquejada por todo tipo de problemas técnicos, sólo para que la empresa pueda seguir con sus planes de perforar el Ártico. Esta actitud descuidada a duras penas puede ser vista como un bastión de la seguridad pública.
Tras el desastre del Deepwater Horizon en 2010, la respuesta ante un derrame ha sido un tema candente, y está bien que lo sea. Shell es una empresa que es responsable del mayor derrame en la historia reciente del Reino Unido en el Mar del Norte, y actualmente está enfrentando una multa de cinco mil millones de dólares por derramar 40.000 barriles de crudo en aguas nigerianas el pasado diciembre. Ahora hablemos de seguridad pública y ambiental.
El Noble Discoverer, una embarcación que para nada merece su nombre de “noble descubridor” – cuyas actividades no tienen nada de nobles – es de 1966 y ya tuvo problemas en Nueva Zelanda el año pasado. Digamos que no estaría muy a la altura de las circunstancias.
Y todo eso antes de que Shell empiece a perforar en el Ártico, uno de los entornos más frágiles del planeta. La región del Ártico es hogar de pueblos indígenas que dependen de un océano saludable para sobrevivir, así como ciertas especies de zorros árticos, narvales y el oso polar. Esta región ha quedado prácticamente virgen de desarrollo industrial, pero ahora una de las empresas más peligrosas del mundo quiere perforar todo lo que pueda antes de que los hielos – y meses de oscuridad – cierren la región durante el invierno. Su irrisorio plan de contención ante un derrame incluye perros que huelen petróleo y dibujos hechos a mano que harían sonrojar a un niño de siete años. Shell está patinando sobre hielo muy delgado.
Mientras tanto, en todo el mundo activistas de Greenpeace han estado protestando de manera pacífica los planes de Shell en el Ártico, en estaciones de servicio, oficinas y en Internet. Desde Londres hasta Houston, Budapest a La Haya, cientos de personas apasionadas le están diciendo a Shell (con el hashtag #TellShell en Twitter) que se vaya de esta región  de manera segura y considerada. Anoche, la campaña alcanzó el millón de firmas en una ciberacción global para Salvar el Ártico en www.salvaelartico.org. El resultado llegó mucho antes de lo esperado, muestra de que cada vez más gente se moviliza para defender al planeta.
Entonces, ¿cuál podría ser la motivación detrás del enojo de los abogados de Shell? A lo mejor es que Greenpeace está exponiendo de manera demasiado incómoda la verdad de la competencia de Shell para perforar el Ártico. Tal vez un millón de nombres que apoyan y la cobertura global de los medios del activismo es demasiada exposición. O tal vez, tal vez, son las acciones desesperadas de una empresa que es un barco que se hunde lentamente, si quieren, uno cuyas estrategias comerciales están limitadas, a medida que más y más personas se amotinan, descubriendo que ya no podemos seguir como siempre a la hora de extraer recursos del planeta».
 
¿Estás con nosotros? Sumate a nuestra campaña y salvá el Ártico de la destrucción de las petroleras. Hacé click aquí.

 

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One thought on “La campaña de Greenpeace Salvá el Ártico alcanza el millón de firmas”

  1. YO ME PREGUNTO SI CON ESOS CINCO MIL MILLONES DE DÓLARES QUE LE COBRAN A SHELL POR EL DERRAME DE CRUDO, REALMENTE PUEDEN REVERTIR EL DAÑO QUE LE CAUSARON AL MEDIO AMBIENTE. (ES OBVIO QUE NO).

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