El Rainbow Warrior ya entró en el final del primer tramo de su viaje, que tiene como destino la ciudad de Barcelona (España) y nuestro compañero Pablo Bullrich nos cuenta hoy cómo fue el trayecto marítimo a través del estrecho de Gibraltar, cómo, después de las tormentas el sol recibió al Guerrero del Arco Iris con los más bellos paisajes, sorpresas y manteniendo firme el espíritu para seguir defendiendo al medio ambiente en los mares del mundo. No dejes de leerlo y ver los maravillosos videos de este capítulo:

"¡Hola de nuevo! Hoy quiero contarles sobre uno de los momentos más emocionantes de este viaje, el momento en el que el Rainbow Warrior entró al estrecho de Gibraltar.

Para llegar a España desde Suecia, el barco tuvo que atravesar el Mar Báltico para luego desembocar en el Mar del Norte y pasar por el Golfo de Vizcaya para llegar al Atlántico. Luego, navegar por este último y entrar por el estrecho de Gibraltar para conectarse con el Mar Mediterráneo. Todo este recorrido hizo que, entre otras cosas, viéramos los mejores amaneceres, atardeceres y lunas de todo el viaje.

El estrecho de Gibraltar es un lugar muy impresionante porque, como su nombre lo indica, es realmente angosto. Y esto es lo que brinda la posibilidad de observar el continente Europeo a un lado y el continente Africano en el opuesto. Una sensación increíble. El mundo parece muy pequeño cuando se pasa a través de esta zona.

Y, debo decir, que esta vez tuvimos suerte. Después de varios días de movimiento y tormenta, el estrecho se comportaba de maravillas.

Y el día en el que entramos estaba completamente despejado, lo que nos dio lo oportunidad de aprovechar el paisaje de mejor manera. El viento era bueno para la navegación, de manera tal que cuando entramos lo hicimos de la mejor forma: con los motores apagados y las cinco velas arriba.

Y, como si el hermoso paisaje no fuera suficiente, un grupo de delfines vino a recibirnos. Fue algo que no esperábamos y nos dejó gratamente sorprendidos. Eran alrededor de 15 delfines de diversos tamaños que jugaban con las olas del barco en la proa. Una imagen que quedará en mis recuerdos de por vida.


Desde que salimos, hace dos meses, yo esperaba ver un poco de fauna marina en su estado más puro y natural, pero no habíamos tenido suerte hasta entonces. Hasta que Gibraltar nos dio esta bienvenida. Inmediatamente decidí sentarme por unos minutos en la proa y contemplar el paisaje. Sabía que esto no se volvería a repetir pronto y deseaba capturar en mi retina todo lo que sea posible. Y tuve la suerte de ver algunas rayas, medusas, cardúmenes de peces y, más tarde, algún delfín perdido que seguía deambulando alrededor.

Sin dudas, fue un momento muy especial que se produjo antes de que llegáramos a Palma de Mallorca, donde el barco hizo una parada previa a su destino en Barcelona para incorporar a periodistas locales que nos acompañaron en el barco durante ese tramo. También se sumaron nuevos tripulantes, ya que muchos viejos compañeros se despedirían de nosotros apenas llegáramos a Barcelona. Fue en ese momento cuando me reencontré con Hettie, una holandesa que había trabajado como tercera oficial desde Bremen a Amsterdam.

Finalmente, hace dos días que hemos llegado a Barcelona y el la bienvenida fue muy emotiva. En el último tramo en el Mediterráneo nos escoltó una flotilla de veleros con banderas de Greenpeace que navegó junto a nosotros por unas horas, y cuando nos acercábamos al muelle vimos como miles de voluntarios, activistas y socios locales nos esperaban con música y carteles que decían “BIENVENIDOS” en todos los idiomas. Otra imagen lindísima para llevarse de recuerdo.

Como toda llegada, requirió mucho trabajo. Subir y bajar los materiales con las grúas y montar la exhibición de fotos. Además, realizamos las despedidas correspondientes. Martti, el segundo oficial, volvía a casa después de un año de trabajo sin interrupciones para la organización. Para que se den una idea de su labor como activista de Greenpeace les recomiendo que miren el siguiente video, donde explica cómo empezó a “navegar con el corazón y no con la billetera” y cómo, en un corto período de tiempo, logró trabajar en todos los barcos de la organización.


También se despidió de nosotros Ocke, el tercer oficial. Razón por la cual Hettie volvió a subirse en Palma de Mallorca.

Ayer por la mañana fue el turno de decir adiós a Erik, el jefe de maquinas. Y esta mañana a Gionny, nuestro radio operador. Sin duda las despedidas son un momento muy fuerte, porque estuvimos compartiendo la vida con ellos los últimos dos meses, lo cual, en un espacio reducido como en un velero, no es poco.

Pero la recompensa por tanto trabajo, y para sanar un poco esa tristeza, llegaría anoche con una riquísima comida preparada por el chef español Diego Guerrero y un concierto que la oficina española se encargó de organizar para la tripulación.

Pero de eso amigos míos, les comentare en la próxima ocasión.

Recuerden que pueden seguir de cerca todo lo que vaya ocurriendo suscribiéndose al blog y en la página de New Hands On Deck en Facebook.

Ahora me despido y les digo: Hasta el próximo post!"

Pablo

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3 thoughts on “La inolvidable travesía del Rainbow Warrior en el estrecho del Gibraltar”

  1. Que lindas imagenees! El video de los delfines fue muy emocionante, espero que sigan disfrutando de estas experiencias maravillosas! un saludo y abrazo grande desde San Nicolas de los arroyos!
    Georgi♥

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