No es la primera vez que sucede. Las plataformas petroleras situadas en el Golfo de México han sido fuente de muchas explosiones y derrames de petróleo y sus derivados. A corto plazo los derrames de petróleo degradan los ecosistemas; dañan la vida silvestre, especialmente aves y mamíferos marinos; contaminan la cadena alimenticia y afectan a las pesquerías locales. A largo plazo, pueden modificar algunos ecosistema –marinos y terrestres- reduciendo la diversidad de especies marinas.

La explosión y consecuente derrame de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon, de la empresa British Petroleum (BP), ocurrido el pasado 22 de abril, aún no ha fue debidamente medida en su alcance e impactos. No obstante, en la medida que la mancha de aceite vaya creciendo y se extienda por el Golfo, el riesgo de generar un impacto severo a largo plazo aumenta. Hasta ahora, se derramaron alrededor de 100 mil litros de crudo por día, lo que ya está amenazando ecosistemas costeros como humedales y hábitats marinos, así como numerosas especies en peligro de extinción o amenazadas que viven en el Golfo de México. A su de por sí situación de riesgo, tortugas marinas y 6 especies de ballenas ahora también están siendo acechadas por este derrame.
En el Golfo de México no es extraño este tipo de catástrofe. En 1979 la plataforma Ixtoc I, de Pemex, explotó derramando 532 millones de litros de petróleo. En 2005, los huracanes Katrina y Rita provocaron serios daños e incluso hundimiento de plataformas marinas con derrames consecuentes.
Si hay algo que los derrames nos han enseñado es que no podemos limpiarlos. A lo mucho, se puede tratar de recuperar lo vertido. Incluso en las mejores condiciones, sólo se recupera entre 15 y 20 por ciento del petróleo derramado en el océano. Además, los “dispersores” químicos empleados en estas labores exacerban el problema ambiental, ya que dividen la mancha de aceite en pequeñas partículas sólidas que van a parar al fondo del mar.
La única forma de evitar este tipo de desastres en el futuro, y prevenir un cambio climático catastrófico, es cambiar el patrón de producción, distribución y consumo de energía. Esto es, abandonar progresiva pero rápidamente la dependencia hacia el uso de los combustibles fósiles como el petróleo, y aprovechar masivamente las fuentes renovables de energía. México debe tomar en cuenta lo sucedido en el Golfo y pronunciarse a favor de balancear inmediatamente la matriz energética del país hacia una mayor incorporación de las fuentes solar, geotérmica, hidráulica en pequeña escala y eólica, de tal manera que lleguen a totalizar el 49 por ciento de la capacidad instalada para el año 2030. Naturalmente, Estados Unidos también tiene que actuar en esa dirección, a pesar de todo su lobby petrolero.
El accidente de la Deepwater Horizon nos muestra una vez más que la industria petrolera representa un riesgo sustancial a los ecosistemas locales y regionales, donde sea que opere, además de contribuir al cambio climático global
Fuente: Greenpeace México

Greenpeace Argentina exige al Gobierno Nacional que abandone la construcción de la central térmica de Río Turbio. Exigile vos también a Cristina que abandone el carbón y desarrolle la energía eólica. Completa el formulario y enviale tu reclamo. hacé click aquí.







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5 thoughts on “Los derrames… una razón más para dejar los combustibles fósiles”

  1. Soy de Brasil de una area afectada por la extracion de petroleo de la Baia de Campos. Esta es una materia muy aplicable en todos los locales en que se tiene esto tipo de trabajo, y para los locales que golpeó las actividades también.
    Indico el sitio http://www.humanomar.com.br para que puedas saber lo que es el prejecto que esta siendo hecho por los locales golpeados en Brasil.
    Es un cambio de informaciones importantes para los interesados en el tema.

  2. Realmente no nos escuchan…solo se rigen por sus ambiciones…pero seguiremos luchando pacifica pero energicamente…DEBEN TOMAR CONCIENCIA!!!…POR FAVOR..A LOS GOBERNANTES LE PEDIMOS..

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