Por lo general, sólo los habitantes de la ciudad tienen que sufrir la contaminación del aire en Pekín, China. Pero en momentos como éste, cuando se rompen récords de polución, celebridades y estrellas del deporte se ven afectadas también. El futbolista argentino Lionel Messi, próximo a jugar un amistoso contra Brasil, la cantante canadiense Mariah Carey y un conjunto de ciclistas mundialmente reconocidos hoy están experimentando lo que algunos llaman «Airpocalypse» (Apocalipsis del aire):



Messi, entrenando en Pekín. Fuente: www.ecns.cn

Por primera vez este año, la calidad del aire alcanzó «niveles peligrosos»: 215 veces los niveles «seguros» durante más de 50 horas. Se trata del más largo lapso en que los habitantes de Pekín debieron respirar este aire nocivo en 2014. Los padres, niños, estudiantes e incluso el mismo Messi, estuvieron realizando sus actividades diarias en este espeso aire que redujo la visibilidad a 500 metros.

Las imágenes satelitales muestran que una gruesa ola de contaminación proviene de las áreas al sur dela ciudad, incluyendo la parte sur de la provincia de Hebei, donde se concentran las fábricas de hierro y acero y otras industrias pesadas. No es ninguna sorpresa que la neblina sea de origen artificial, pero las condiciones meteorológicas están exacerbando el problema.

La Organización Mundial de la Salud estableció un límite para las partículas en suspensión de menos de 2,5 micras en 25 microgramos por metro cúbico en un plazo de 24 horas de tiempo. En las últimas 50 horas, ha pasado por encima de 250 microgramos por metro cúbico.

¡Cielo azul ahora!

¡Cielo azul ahora! dice la proyección que realizó un grupo de activistas de Greenpeace en uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, la Torre del Tambor.

El año pasado Pekín inició un plan de emergencia para la lucha contra la contaminación severa por varios días consecutivos. Pero hasta ahora, las autoridades no lograron poner a la ciudad en alerta roja. La capital elevó su alerta de contaminación de amarillo a naranja, que es el segundo nivel más alto, pero no lo suficiente para asesorar a las personas a permanecer en el interior y apagar los contaminadores.

Así que, esta mañana, los niños están yendo a la escuela por las calles grises, los ancianos practican tai chi en los espacios públicos como si fuera cualquier otro día … y Messi se entrena en el campo de fútbol local … como si fuera cualquier otro día.

Para dar inicio al alerta rojo se necesitaría que circularan la mitad de los automóviles de Pekín, que los alumnos quedaran exentos de asistir a clase y que los empleados tuvieran horarios de trabajo flexibles.

Greenpeace demostró desde hace tiempo los efectos devastadores de una economía alimentada por carbón sucio. Y después de haber anunciado recientemente una guerra contra la contaminación, el gobierno también lo hace. Ahora es el momento de abandonar el carbón y alcanzar nuevos hitos en el camino hacia las energías renovables.

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