Los días 23 y 24 de octubre los líderes políticos de Europa se reunirán en Bruselas para acordar una política energética para el continente que durará décadas. Virag Kaufer, Coordinador Europeo de Proyectos de Energía en Greenpeace Hungría, te cuenta por qué más que nunca los políticos deben escuchar el reclamo de sus votantes por un camino hacia las energías renovables:



"La dependencia energética comienza aquí", dice el cartel que muestra nuestra activista junto a un gasoducto.


Dentro de algunas semanas, el 23 y 24 de octubre, los líderes políticos de Europa se reunirán en Bruselas para acordar una política energética europea que durará décadas.
Estos políticos están bajo presión, sobre todo después de la Cumbre del Clima en Nueva York. Ellos saben que tienen que hacer algo más que hablar y se retuercen las manos sobre el calentamiento global. Los europeos esperan que actúen.

Al acercarse el invierno, el presidente ruso Vladimir Putin probablemente continúe amenazando a Europa con cortarle el suministro energético. El lobby de los combustibles fósiles está trabajando duro para convencer a un líder político que, a pesar de lo que está sucediendo en Ucrania, y en mi país natal, Hungría (donde el gobierno se pliega bajo la presión de Rusia), no hay que molestar al gobierno ruso. La sugerencia es: permanecer tranquilos nos ayudará a mantenernos calefaccionados.. Y la apuesta más segura es hacer caso omiso de los pedidos por más energía renovable.

Sabemos que la energía más segura es la energía renovable, y cada aerogenerador que construimos recorta el consumo de combustible fósil de Europa. La Unión Europea paga más de € 400 mil millones cada año, para comprar más de la mitad de su energía (53%) del extranjero.

El costo de la energía renovable sigue bajando a pesar de recibir subvenciones públicas más pequeñas que cualquiera de los sectores de los combustibles nucleares o fósiles. Según las cifras filtradas en la UE, durante 2011 las industrias absorbieron un total combinado de € 60 mil millones en subvenciones públicas – el doble de la cantidad dada a los productores de energía renovable en el mismo año.

Luego se toma en cuenta los costos de salud que origina el uso de combustibles fósiles. Solamente la contaminación del aire por la quema de carbón le está costando a los europeos € 42,8 mil millones anuales en salud, mientras que el problema no resuelto de los residuos radiactivos y de los costes de desmantelamiento nuclear continuará drenando los recursos para las generaciones futuras.

Por otra parte, sabemos que las energías renovables ofrecen puestos de trabajo. Para el año 2011 el negocio de la energía renovable en la UE ya había creado entre 800 mil 1,2 millones de empleos. (Personal de la Comisión el documento de trabajo 2014: Evaluación del impacto de una política climática y energética marco 2030).

Y luego está la cuestión de la eficiencia energética. Cada país de Europa quiere usar la energía más eficientemente. ¿Quién en su sano juicio podría estar en contra de ahorrar energía? Nunca he oído decir a un político que derrochar energía es un buen plan.

Queremos que los políticos reconozcan que las personas que votaron por ellos dijeron lo que quieren una y otra vez, nunca más claramente que en la marcha climática de hace diez días.

Queremos asegurarnos de que estos políticos escuchan a la gente que los ponen en su lugar de poder. Ellos están llamando a las puertas de los políticos porque tienen miedo. Su modelo de negocio no está actualizado. No han invertido en energías renovables cuando es claramente el camino hacia el futuro. En cambio, el núcleo de su negocio depende de la importación de combustibles fósiles sucios de regímenes inestables manteniendo vulnerabilidad geopolítica de Europa.

Greenpeace pide a los políticos europeos que acuerden una participación del 45 por ciento de las energías renovables, el 40 por ciento de ahorro de energía y el 55 por ciento en las emisiones de carbono nacionales en su política energética para 2030.



Activistas de Greenpeace Grecia proyectan el mensaj «Limpien la Energía. No a la política sucia" en el viejo castillo y el faro en la isla de Rodas, Grecia. © Stevi Panayiotaki / Greenpeace

El siguiente paso hacia el acuerdo final tendrá lugar el lunes 6 de octubre en Milán, Italia. Los ministros de energía y medio ambiente de la UE prepararán el terreno para la reunión de los grandes líderes dos semanas más tarde.

Queremos que todos los ministros escuchen a sus países de origen antes de llegar a Milán. Queremos que una mayor eficiencia energética, más fuentes renovables y mayores reducciones de carbono.

Queremos recordarles para quiénes están trabajando.

Las energías renovables y la eficiencia son nuestro mayor seguridad.

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2 thoughts on “Mientras los políticos discutan el futuro energético de Europa nuestro mensaje es "Oigan a la gente, no a quienes contaminan"”

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