Casi doscientas mujeres de Fukushima empezaron ayer una sentada de tres días afuera del ministerio de economía de Japón en Tokio, exigiendo la evacuación de los niños en las zonas con altos niveles de radiación, y el cierre permanente de los reactores que se encuentran actualmente apagados. Su protesta pacífica, sobre la cual escribimos en un post anterior, es una demostración muy poderosa – casi radical – en un país en el que alzar la voz puede significar ser condenado por la sociedad. Estas no son mujeres con historia de protesta. Son madres que temen por la seguridad y el futuro de sus hijos. Son abuelas separadas de sus familias. El hecho de que hayan suspendido sus propias vidas y las de sus familias durante estos tres días refleja lo grave de su situación a partir del desastre nuclear.
Las responsabilidades de estas mujeres crecieron mucho desde que el desastre cambió sus vidas. Una de las mujeres, la Sra. Saeko Uno, escapó de Fukushima con su hija de 4 años a pocas horas del terremoto el 11 de marzo. Ahora vive en otra ciudad, pero su marido no puede dejar su trabajo en Fukushima y tiene que viajar ida y vuelta entre las dos ciudades. Y ella está naturalmente muy frustrada por la separación forzosa. La Sra. Uno se sumó a la protesta para contarle al mundo que Fukushima no necesita a la energía nuclear. Allí, muchas víctimas de la radiación no son reconocidas por el gobierno y por tanto no se las evacua. Esta injusticia es otro de los temas que llevaron a la Sra. Uno y a docenas de otras mujeres a Tokio a protestar.
Estas mujeres tienen orígenes e historias muy distintas. Hay jóvenes y ancianas (incluyendo a una señora de 86 años), maestras y granjeras. Durante la sentada van a tejer una larga cadena de lana, un símbolo de su conexión. Están haciendo un llamamiento a todas las mujeres de Japón y del resto del mundo, para que se sumen a partir del 30 de octubre. Algunas de ellas estuvieron protestando en contra de la planta en Fukushima durante años, mucho antes del terremoto y el tsunami. Otras se sumaron después de que la radiación empezó a afectar a sus familias y a sus chicos. La mayoría, explica la Sra. Uno, quiere conectarse con las demás y, entre la desesperación que las convoca, encontrar una luz de esperanza.

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2 thoughts on “Mujeres de Fukushima unidas en busca de esperanza”

  1. sra. Uno eh leido la nota publicada por Greenpeace , si bien quede sorprendida con el terremoto que los castigo , el desastre que siguio fue peor y esta lucha que sostienen usted mujeres : madres y abuelas por salvar a sus niños y tantas familias separadas solo me queda decir que no pierdan esa luz de esperanza por favor son el motor de la vida de esos niños y desde mi lugar extiendo mis brasos… y mi ♥♥♥♥ hacia ustedes!!!

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