El trabajo de Greenpeace es reconocido mundialmente y esto nos permite incidir en la agenda pública y generar cambios positivos en favor de la preservación ambiental y el mantenimiento y la promoción de la paz. ¿Quiénes somos los que hacemos Greenpeace todos los días? Una parte muy importante está conformada por nuestros socios, que garantizan nuestra independencia política y económica. Y también están nuestros voluntarios, guerreros incansables del cambio. En esta nota Carlos Joel Gonzalez, uno de ellos te cuenta quiénes son los voluntarios.

Los voluntarios somos trabajadores, somos agentes de cambio, somos activistas, somos aportantes económicos, somos personas. Es esto último lo que la mayoría de los que conocen nuestra causa olvida: somos personas. Y como tales, somos imperfectos por naturaleza. Somos activistas, no superhéroes. Somos humanos, no dioses. Somos peticionantes, no tomadores de decisiones. Somos aprendices, no maestros. Somos personas reales, no personajes de ficción.
No sólo no somos perfectos ni buscamos serlo, tampoco somos mejores que ningún otro, ni creemos serlo. Tampoco somos iguales entre nosotros: la diversidad en la unidad nos define como seres humanos. Y a esto último quiero referirme en estas líneas, a las diferencias y a la unidad, cuando hablamos de personas y, sobre todo, de pares.
La filosofía del voluntariado en Greenpeace reconoce como fundamental la diversidad en la paridad. Como voluntarios, como activistas, tenemos una causa común. Como personas, como individuos, tenemos diferencias. No hay posibilidad de que en un grupo humano tan grande se eviten las diferencias. Tampoco hay necesidad; al contrario, las diferencias son necesarias para el “perfeccionamiento” de los equipos. Pero en todo momento y lugar las diferencias internas pueden derivar en disensión y discordia. Como equipo de voluntarios, no estamos ajenos a las posibilidades de conflicto; no podemos escapar a los disensos inherentes a las relaciones humanas.
No quiero decir con esto que los voluntarios de Greenpeace tengamos que trabajar en medio de la discordia y la tensión entre nosotros mismos; nada de eso, lo que digo es que trabajamos por la misma causa aún entre las diferencias y en la búsqueda de consensos. No podemos dejar de ver esto a la hora de pertenecer a una organización tan importante; no podemos negar la existencia de nuestras diferencias ni la posibilidad del conflicto; no podemos evitar reconocernos diferentes. Porque somos diferentes, pero a la vez iguales.
Ahora bien, ¿cómo podemos trabajar con tantas personas diferentes, todas ellas voluntariamente comprometidas con una misma causa? Justamente, por esa causa. No hay conflicto que no pueda resolverse al interior de un equipo de voluntarios si no perdemos de vista a la fuente de nuestro compromiso, a nuestra razón de ser como equipo, a nuestra misión como voluntarios, a nuestro objetivo como activistas, a nuestra visión como ecologistas y pacifistas, a nuestra causa.
Como voluntarios debemos tener siempre en claro cuál debe ser nuestro objetivo fundamental: nuestra causa. Nunca un voluntario puede creer que sus intereses personales, o los de cualquier persona, pueden estar por encima de esa causa. ¿Por qué esto es importante? Porque si nosotros no lo tenemos en claro, mucho menos lo harán quienes nos apoyan y, menos aún, aquellos a quienes nos enfrentamos. Porque la causa que nos convoca no se puede relegar al interior del grupo de voluntarios: es justamente lo que nos hace un equipo.
Un equipo de voluntarios que pone a su causa por encima de todo es un equipo firmemente cohesionado; y además, si está bien dirigido y apoyado es, en principio, imparable. Si como Equipo estamos por completo de acuerdo en cuál es nuestro objetivo, no hay empresa o gobierno al que no podamos enfrentarnos. Para eso, no se requiere más que una clara definición de nuestras prioridades, un reconocimiento de los propios defectos y virtudes, y un especial interés por entender al otro.
Y en Greenpeace siempre estamos probándonos a nosotros mismos: saliendo a la calle a contarle a la gente por qué se debe penalizar la destrucción del bosque nativo; poniendo el cuerpo para denunciar el impacto de la megaminería en nuestros glaciares; concientizando acerca de la importancia de los escasos espacios verdes en nuestra ciudad; reivindicando el derecho a la protesta pacífica frente a empresas y gobiernos que buscan silenciarnos; diseñando demostraciones y actividades públicas; capacitándonos para crear campañas con impacto; entrenándonos en la acción directa no violenta; pintando banners y armando carteles para movilizar a la población de todas las formas posibles. En cada uno de nosotros y en cada una de nuestras actividades está nuestra causa como motor principal, como fuente de energía y como objetivo último.
Nuestro desafío como voluntarios es demostrarnos que podemos construir desde las diferencias un equipo sumamente eficiente, que se expanda y se perfeccione cada vez más para impulsar mejor que nunca el cambio que queremos ver en el mundo: un mundo en paz y que sea verde.
“Si sacamos lo mejor de cada uno, obtenemos una mejor organización. Si sacamos lo mejor de la humanidad, obtenemos un mejor planeta.”- BunnyMcDiarmid y Jennifer Morgan, directoras ejecutivas de Greenpeace Internacional.
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4 thoughts on “NUESTROS VOLUNTARIOS: UN EQUIPO IMPARABLE”

  1. Muy interesantes las reflexiones. Es cierto que la única manera de luchar contra los que los destruyen el medio ambiente es la unidad en la acción a pesar de las diferencias.

  2. si me intereza quiero que alguien del organismo se comunique 03854281075 ser voluntario de un gran equipo
    es muy bueno me intereza los ideales gracias pro cambio

  3. muy bueno, especialmente para los que participamos solo desde el aporte economico, y tenemos contacto a traves de face, esta nota te acerca a lo humano de greenpeace y pone en claro la dinamica interna

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