La campaña de Greenpeace Internacional «Pequeños monstruos» sigue generando reconversiones en el modo de fabricación de las grandes marcas de indumentarias. Esta vez, gracias a la presión de cientos de miles de personas, Burberry se comprometió a eliminar los tóxicos en el proceso de fabricación de sus prendas para 2020.

La marca de indumentaria de lujo británica Burberry asumió hoy el compromiso de eliminar el uso de sustancias químicas peligrosas de su cadena de producción.

Ilze Smit, integrante de la campaña «Detox» de Greenpeace Internacional comentó que «el compromiso de Burberry abre un nuevo capítulo en la historia de la moda libre de tóxicos. Al dar este paso, la marca británica demuestra que escuchó las demandas de sus clientes de todo el mundo».

La decisión de Burberry se produce después de sufrir dos semanas de constante presión pública en redes sociales, llegando a una audiencia de millones de personas. Simultáneamente, voluntarios de Greenpeace llevaron a cabo protestas en tiendas de distintas ciudades, desde Beijing hasta México.

Como parte de su compromiso de eliminar las sustancias químicas peligrosas de todos los productos de la marca, Burberry priorizará las prendas que se encuentran a disposición del público. Por otra parte, la compañía se compromete a divulgar los vertidos químicos de sus proveedores para finales de junio de 2014.

La noticia llega tras la publicación del informe «Pequeños monstruos en tu ropa» elaborado por Greenpeace, que revela la presencia de sustancias químicas peligrosas en indumentaria infantil confeccionada por 12 marcas reconocidas como Disney y Adidas. Muchas de estas sustancias ya se encuentran en nuestro medio ambiente, después de años de ser vertidas en los cursos de agua al ser fabricadas o lavadas.
«La decisión de Burberry obliga a las demás marcas de indumentaria de lujo a seguir su ejemplo. Nos acercamos a la Semana de la Moda y marcas como Gucci, Versace o Louis Vuitton corren el riesgo de quedarse rezagadas. Tenemos el derecho de exigir que nuestra ropa esté libre de productos químicos y las grandes marcas tienen la responsabilidad de hacer algo al respecto», añadió Smit .
La campaña «Detox» de Greenpeace , lanzada en 2011, reclama a las grandes marcas de ropa la eliminación de toda sustancia químicas peligrosa de sus cadenas de producción para el año 2020, e impulsa a los gobiernos a prohibir los vertidos de químicos tóxicos. Gracias a la presión pública ejercida, 19 grandes empresas de indumentaria asumieron el compromiso y muchas están dando pasos progresivos hacia el cumplimiento de sus acuerdos.

 

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