El Director Ejecutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo, escribió un post de despedida a Nelson Mandela, quien falleció a sus 95 años por una infección pulmonar. Sudafricano como él, Kumi tuvo la oportunidad de verlo en varias ocasiones. Aquí recuerda cómo era su presencia y reflexiona sobre el legado que deja el líder. Lo compartimos con ustedes:

«Lo que cuenta en la vida no es el simple hecho de que hemos vivido.
Es la diferencia que hemos producido en las vidas de otros
la que determina el significado de la vida que hemos llevado»

Nelson Mandela, Sudáfrica, 18 de mayo de 2002

 

Nelson Mandela nunca fue realmente un prisionero, sino un hombre libre, siempre, y ahora, y eternamente. Como sudafricano, un camarada en la lucha para liberar a mi patria de la maldad del apartheid y un ciudadano del mundo. Mi corazón se siente pesado hoy. Su muerte era esperable, pero sigue siendo difícil de soportar.

El mundo ha perdido a un verdadero líder, a un verdadero padre y a una verdadera inspiración. Decir que él vivió una vida cargada de sentido apenas le hace justicia, y no ha terminado, porque deja un profundo legado de esperanza en un mundo todavía sacudido por la injusticia y la inequidad. Su inspiración vivirá en mi corazón y en los corazones de la gente en todas partes del planeta.

Mis pensamientos y oraciones están con su familia y amigos durante estos tiempos difíciles. El mundo se ha unido en el lamento y está de luto. Éste es un tiempo para la reflexión y la contemplación silenciosa de una vida bien vivida, para un hombre muy querido.

Yo tenía 15 años cuando escuché por primera vez el nombre de Mandela, o «Madiba», como se le conoce cariñosamente en África. En la Sudáfrica del apartheid era el enemigo público número uno. Envueltos en mentiras, el mito y el rumor, los medios de comunicación lo llamaban «The Black Pimpernel» (“El clavel negro”). Mandela fue capaz de evitar a la policía, con varios disfraces -uno de sus favoritos fue el de chofer- hasta que la CIA en colaboración con el régimen del apartheid ayudó en su captura. En Durban, donde nací y crecí -y en todo Sudáfrica- era un héroe. Hoy es un héroe para el mundo entero.

«La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo«, dijo Mandela en la Universidad de Witwatersrand el 2003.

Pensando en cómo se formó mi vida temprana como activista, recuerdo que durante el régimen de apartheid primero protesté contra la desigualdad en la educación; luché contra el apartheid en la educación. Recuerdo cuando con mis amigos oímos por primera vez de la campaña «Liberen a Mandela «. Madiba fue censurado por los medios de comunicación. Tal era el temor que el Estado tenía ante sus ideas. A partir de entonces, se convirtió en una importante fuente de inspiración para mí, y cuando dijo «la lucha es mi vida» me di cuenta de lo poderosas y verdaderas que eran sus palabras en realidad. Esas palabras inspiraron a muchos de mis compañeros a luchar contra la brutalidad del régimen del apartheid. Para mí también, como muchos de mis antiguos compañeros, se ha convertido en mi vida, una vida alegre, pero a veces una vida dura.

He tenido el privilegio de reunirme con Madiba varias veces, y por eso me considero muy afortunado. Lo conocí cuando tenía unos 20 años, en 1993. Estaba colaborando con el Congreso Nacional Africano (ANC ) en su estrategia de medios de comunicación. Para alguien que rara vez no tiene problemas para hablar, quedé ahogado, mudo. Me sentía humilde y apenas podía pronunciar una frase cuando Madiba me dio la mano. «Es un honor conocerlo, Madiba», le dije, y no pude decir una palabra más. Tenía una presencia enorme, sin embargo se mantuvo simple, sin pretensiones. Después del almuerzo él le preguntó al director del hotel donde estábamos si podía agradecer a los trabajadores que ayudaban con la alimentación. Fue a la cocina y saludó a todos y cada uno. Yo lo seguí y vi que le dio la mano a todo el mundo, un simple gesto -pero sincero- de agradecimiento que tanto significó para todos ellos.

En 1995 me encontré con él otra vez cuando dirigí la Campaña de Alfabetización de Adultos en Sudáfrica. En el Día Internacional de la Alfabetización fuimos con niños y estudiantes adultos al Parlamento para encontrarnos con Madiba. Estaban contentos de tomarse una foto con él y la imagen se convertiría en un cartel para nuestra campaña de promoción de la educación básica para adultos. ¡Pero todo el mundo estaba ansioso y me preguntaban qué decir y cómo comportarse frente al Presidente! Para evitar riesgos muchos habían preparado sus frases, planificando darle las gracias por dedicar tiempo para vernos. Pero cuando Madiba salió de su oficina inmediatamente dio vueltas las cosas. Él entró y dio las gracias a todos por tomarse el tiempo para verlo a él. «Yo sé lo ocupados que todos están y les doy las gracias por tomarse el tiempo para reunirse conmigo», dijo. En ese momento se cerró la brecha. No era más que un ser humano, una persona como ellos.

Él era más grande que la vida, pero nunca perdió de vista su humanidad en lo cotidiano. Su tenacidad, resolución y voluntad de perdonar eran sobrehumanas y me han dado fuerza y me enseñaron importantes lecciones sobre la determinación y la perseverancia.

Madiba dijo una vez que la lucha por la justicia no es un concurso de popularidad. La verdad no siempre es popular, y su ejemplo me ayudó a mí y a y miles para volvernos más fuertes. Madiba creía que la injusticia continuará a menos que los hombres y mujeres decentes digan: «¡Ya es suficiente, no más!»

«He luchado contra la dominación blanca y he luchado contra la dominación negra. He cultivado el ideal de una sociedad democrática y libre en la que todas las personas vivan juntas en armonía con la igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que vivo y que espero ver en vida. Pero mi Señor, si es necesario, es un ideal por el cual estoy dispuesto a morir«, declaró en la Defensa durante el Juicio de Rivonia, 1964

Habrá un poco más de color y alegría en el cielo hoy, él estará allí en una de sus coloridas camisas con la pasión y la sabiduría forjadas en el horno de la injusticia y la adversidad y la dulzura de sus victorias. Él nos va a mirar desde donde esté, a todos nosotros, los que queremos seguir adelante sabiendo que lo imposible es posible si nos mantenemos fieles a nosotros mismos.

Hamba Kahle, Madiba. (Descanse en paz, Madiba), con nuestra más profunda gratitud, usted lo merece.

 

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