¿Qué tipo de comunidad deberá someterse a los riesgos de la actividad nuclear? ¿Dónde se encuentra el umbral de tolerancia que separa una situación normal de una peligrosa?

Éstas y otras preguntas son planteadas en el documento “La energía nuclear en la sociedad de riesgo. Apuntes para un análisis de sus implicaciones en el ámbito científico, político y ambiental» elaborado por el Taller Ecologista y El Programa Cono Sur Sustentable.

El documento pretende contribuir al debate que se ha reinstalado en América Latina sobre la opción de desarrollo de la energía nuclear de la mano de la crisis energética que atraviesan distintos países de la región.

Actualmente la energía nuclear prospera convencida de tener un total control de los procesos y de estar libre de toda incertidumbre. Sin embargo, el informe aborda el hecho de que en las sociedades contemporáneas los científicos no pueden seguir garantizando certidumbres con respecto a los riesgos tecnológicos el campo de la energía nuclear, sino que deben compartir sus dudas y percepciones con otros sectores de la sociedad.

Es por eso que la gestión del riesgo nuclear no se trata de un tema que concierne únicamente a técnicos, empresarios o científicos. Involucra un proceso social y politico complejo que requiere con urgencia un debate de fondo en el que paticipen diversos sectores dado que nos encontramos ante un problema crucial para el conjunto de la sociedad.

El documento está disponible en la página web del Taller Ecologista. Hacé click aquí para descargarlo.







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One thought on “Informe: Los nuevos riesgos de la energía nuclear”

  1. EN FORMOSA SE APROBO LA INSTALACION DE UN REACTOR NUCLEAR KAREM Y ESTO CONTRADICE A LA CONSTITUCION PROVINCIALArt. 38.- Todos los habitantes tienen derecho a vivir en un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona humana, así como el deber de conservarlo.
    Es obligación de los poderes públicos proteger el medio ambiente y los recursos naturales, promoviendo la utilización racional de los mismos, ya que de ellos dependen el desarrollo y la supervivencia humana.
    Para ello se dictarán normas que aseguren:
    1) El mantenimiento de los procesos ecológicos esen­ciales, la preservación de la diversidad genética, y la protección, recuperación y mejoramiento del medio ambiente.
    2) La compatibilidad de la planificación económica, social y urbanística de la Provincia con la protección de los recursos naturales, culturales y del patrimonio histórico y paisajístico.
    3) La absoluta prohibición de realizar pruebas nuclea­res, y el almacenamiento de uranio o cualquier otro mineral radiactivo y de sus desechos, salvo los utilizados en investigación, salud y los relacionados con el desarrollo industrial, cuya normativa se ajustará a lo establecido por los organismos competentes.
    Todos los recursos naturales radioactivos, cuya extracción, elaboración o utilización puedan alterar el medio ambiente, deberán ser objeto de tratamientos específicos a efectos de la conservación del equilibrio ecológico.
    4) El correcto uso y la comercialización adecuados de biocidas, agroquímicos y otros productos que puedan dañar el medio ambiente.
    5) La protección de la flora y la fauna silvestre, así como su restauración.
    6) El adecuado manejo de las aguas, tanto superfi­ciales como subterráneas, protegiéndolas de todo tipo de contaminación o degradación, sea química o física.
    7) La prevención y control de la degradación de los suelos.
    8) El derecho de gozar de un aire puro, libre de contaminantes gaseosos, térmicos o acústicos.
    9) La concientización social de los principios eco­lógicos.
    10) La firma de acuerdos con la Nación, provincias o países limítrofes cuando se trate de recursos naturales compartidos.
    11) La implementación de medidas adecuadas ten­dien­tes a la preservación de la capa de ozono.

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