El sábado pasado la revista “Debate” publicó una nota llamada “Estamos perdiendo el planeta” en la que el Director Ecejutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo es entrevistado por el diario Der Spiegel. A poco de celebar el Día Mundial del Medio Ambiente, Naidoo nos cuenta cuáles son la estrategias que Greenpeace deberá utilizar de ahora en adelante para proteger al planeta de amenazas como el cambio climático, una de las batallas ambientales más urgentes de la organización. Los invitamos a leerla:

«Estamos perdiendo el planeta”


Por Stefan Schultz, de Der Spiegel
El director de Greenpeace, Kumi Naidoo, explica su visión para un mundo sustentable. El activista busca relacionar la lucha contra el calentamiento global con la pelea contra la pobreza.
Los líderes políticos y empresariales se muestran interesados en hablar sobre la nueva era de la economía verde. Sin embargo, el panorama global resulta sombrío. Así, gobierno tras gobierno evaden sus responsabilidades en la lucha contra el cambio climático. Y la explotación de la naturaleza crece a un ritmo vertiginoso. En la conferencia climática de Durban, Sudáfrica, no se llegó a un acuerdo sobre la limitación de las emisiones de CO2, mientras economías en desarrollo como la India y China proyectan decenas de nuevas centrales eléctricas a carbón. Para peor, el Parlamento brasileño busca debilitar las leyes que protegen el bosque tropical.
Mientras tanto, los activistas ambientales de todo el mundo no han podido revertir, o incluso lentificar, estas tendencias. En efecto, el movimiento verde parece haber perdido impulso. Por ello, el director de Greenpeace, Kumi Naidoo, persigue una nueva estrategia. Está concentrando toda su atención en los países en vías de desarrollo. Naidoo busca relacionar la lucha contra el calentamiento global con la lucha contra la pobreza y, de esta manera, aumentar la cooperación de Greenpeace con las grandes compañías. Los críticos acusaron a Naidoo de debilitar la marca Greenpeace. Pero, Naidoo se defiende contra las acusaciones de que la organización que protege el medio ambiente se volvió una organización insípida.
El próximo Domingo 22 de Abril, Córdoba se suma a los festejos mundiales del Día de la Tierra. Greenpeace participará de la movilización mundial en la capital de la provincia para promover una mayor conciencia sobre la Cumbre de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable  (Rio+20) a realizarse en Río de Janeiro en junio de 2012.

Greenpeace parece no tener ningún poder en su lucha para proteger el medio ambiente. ¿Perdió la batalla?

Para millones de personas, especialmente en África, es demasiado tarde. Ya sienten el impacto del cambio climático, lo cual no significa que a través de la adaptación y la mitigación no puedan evitar las peores consecuencias o aliviar el sufrimiento. Pero tenemos que actuar ya mismo y empezar a hacer todo lo que podamos para proteger el clima. Sin duda no hemos perdido el poder, pero necesitamos apoyo. Otros intereses, como el lobby petrolero, tienen infinitamente más recursos financieros que nosotros, y por eso nos enfrentamos a ellos.
¿Cuál fue el último logro que consiguió Greenpeace?
Tenemos muchos, pero un gran ejemplo de nuestro trabajo más reciente es haber convencido a Nestlé para que deje de cooperar con Sinar Mas, el productor indonesio de aceite de palma. Esa compañía destruye enormes áreas de selva tropical para hacerle lugar a sus plantaciones, y gran parte de nuestro trabajo es fomentar que las empresas practiquen la responsabilidad ecológica.
Pero cuando la cuestión tiene que ver con problemas a gran escala, Greenpeace no ha conseguido grandes logros. Aumentan los arriesgados proyectos para la producción de energía, como la perforación petrolera en aguas profundas. Y la liberación de CO2 a nivel mundial sigue creciendo.
Desafortunadamente, es verdad. Estamos ganando importantes batallas estratégicas, pero estamos perdiendo el planeta.
¿Y cómo planea cambiar eso?
Tenemos que cambiar la comunicación de la protección climática y crear un sentimiento de esperanza, porque hay esperanzas. ¿Queremos ser decididos y ponerle freno al impacto del cambio climático ahora mismo? ¿O vamos a esperar hasta que se nos vaya de las manos? Se necesita un pensamiento humano proactivo para lograrlo, y creo que somos capaces de semejante cambio.
Hasta ahora, esos escenarios apocalípticos no han logrado cambiar la opinión pública. En Japón, explotó un reactor nuclear y un derrame de petróleo en el Golfo de México resultó ser el mayor desastre ecológico de la historia de Estados Unidos. Sin embargo, la mayoría de los países no hace nada para abandonar esas tecnologías.
Somos adictos a la energía sucia, es verdad. Y es una adicción que, como todas las adicciones, puede curarse. Pero no es fácil. Quizá lo que nos despierte es el hecho de que estamos hablando de un aumento dramático de tragedias climáticas: la República de Kiribati se hunde lentamente en el océano debido al aumento del nivel del mar; hay escasez de agua y un colapso de los sistemas agrícolas en varios países, millones de refugiados climáticos que huyen desde África a Europa y un devastador daño económico, social y ecológico que puede prevenirse. Nuestros líderes políticos son grandes perdedores. Deberían estar resguardando los intereses de sus ciudadanos, pero en cambio, hacen negocios con grandes empresas, y por lo tanto, aceptan la catástrofe con los ojos bien abiertos.
No obstante, los críticos acusan a Greenpeace de no hacer nada para prevenirlo. No pudieron cambiar el discurso público sobre la protección climática. Además, ahora usted quiere luchar contra la pobreza. ¿No está perdiendo aún más impacto con esa perspectiva tan amplia?
La lucha contra el cambio climático y la lucha contra la pobreza son las dos caras de la misma moneda. El cambio climático destruye la calidad de vida de millones de personas, hace que los pobres sean más pobres aún. Las soluciones al cambio climático como la descentralización de los sistemas de energía renovable también son una forma de sacar a la gente de la pobreza.
Por otro lado, ciertas tecnologías energéticas muy peligrosas pueden estimular las economías. Angola experimenta un “boom” gracias a las plataformas petroleras offshore. ¿Se puede convencer al gobierno de ese país para que detenga la producción con el objetivo de proteger el medio ambiente?
Las ganancias de esa industria están concentradas fundamentalmente en las manos de una elite política pequeña y corrupta, entonces sí, algunas personas viven un “boom”. Pero la palabra “peligrosa” aquí es la más importante de todas. Con el impresionante crecimiento de la energía renovable en todo el mundo, los derrames de petróleo y los desastres nucleares, esas industrias ya no son inversiones estables a largo plazo. Esa energía está basada sobre un modelo de negocios obsoleto, y no sólo por el impacto ambiental. Angola y otros países africanos tienen un potencial enorme para generar energía renovable, y las naciones emergentes deben aprender de los fracasos del desarrollo económico occidental. Evitar las tecnologías de energía sucia de Occidente es un paso importante en ese proceso.
¿De qué manera?
Lo podríamos hacer con la ayuda de la religión, por ejemplo. Lo ideal sería que el Papa le pregunte a la gente: ¿Creen realmente que Dios enterró petróleo y carbón para la extracción como la única opción para producir energía? Hay muchas otras fuentes de energía más fáciles de recoger: la solar, la eólica y la hidráulica, para nombrar sólo tres. Cuando uno ve el daño y la destrucción que se generan al obtener energía sucia, creo que el ser humano intuye que algo funciona mal.
Greenpeace asesora cada vez más a las grandes compañías en cuestiones ambientales. ¿No es una estrategia parecida a dormir con el enemigo?
No. Sería un error táctico no asesorar a esas compañías o evitar trabajar con ellas. Recibimos con agrado esas relaciones. Es importante sumar cualquier aliado que quiera proteger el medio ambiente. Es más fácil alcanzar nuestros objetivos mediante asociaciones, no con adversarios. Y las compañías se acercan a nosotros cada vez más. Quieren evitar que hagamos campañas contra ellas. Hace tiempo que Greenpeace tiene una postura sin aliados o enemigos permanentes. En cambio, mantenemos una posición neutral.
O las compañías usan a Greenpeace para intentar parecer más respetuosas del medio ambiente.
A veces, pero en este mundo transparente de las comunicaciones, esas compañías están a menudo muy expuestas. En realidad, muchos de los líderes de las compañías con los que hablo me dicen: “Nos encantaría que la compañía fuera más sustentable”. Pero están atados en el círculo vicioso de los informes trimestrales. Si el ecologismo afecta negativamente los balances de una compañía, ahuyenta inmediatamente a los inversores. Nosotros les facilitamos a los gerentes los argumentos pertinentes contra esa falacia.
La jerarquía de Greenpeace es muy rígida, con poca competencia para determinar estrategias. La estructura de la organización, ¿está a tiempo de cambiar los pensamientos de las personas?
Las comunicaciones siempre han sido buenas para organizaciones como Greenpeace. Tenemos mucha actividad en las redes sociales y un gran éxito a la hora de movilizar grandes grupos de seguidores: gracias a YouTube y Facebook, pudimos lograr que cientos de miles de personas se unieran a la campaña contra la cooperación de Nestlé con Sinar Mas.
Nuevamente, ésa fue una campaña en particular. ¿No necesitan también otras estrategias? Para cambiar el sistema, es necesario cambiar primero a las personas.
Es verdad. De todos modos, sería un error no hacer campaña o desatender los medios tradicionales como la televisión y la radio. La mayoría de las veces generamos más impacto a través de esos medios. Pero es posible que las redes sociales se vuelvan más importantes para nuestra estrategia.
¿Qué debe cambiar Greenpeace?
Nuestro enfoque general respecto de las campañas está cambiando. Lo que las organizaciones ambientales han comprendido es que los mensajes del tipo ‘diga que no’ ya no funcionan tanto como antes. La gente se desvincula muy rápidamente de ese mensaje. Necesitamos crear visiones inspiradores del mundo en el que nos gustaría vivir, no los escenarios apocalípticos que usted mencionó antes. Y eso es lo que está sucediendo. Ahora estamos trabajando en una campaña para la Revolución Energética, que es nuestra visión, sostenida por la ciencia, de un futuro con energías renovables. Entonces celebraremos nuestros éxitos tanto como los desafíos que tenemos por delante. Es algo muy diferente a los mensajes que promovíamos en el pasado.

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5 thoughts on “Revista Debate: El Director de Greenpeace Internacional explica cómo se van a ganar las batallas ambientales”

  1. es impresinante lo que las empresas de shell y otras pueden hacer es tiempo de que nos unamos por una causa justa abran los ojos el mundo se nos desmorona de a pedazos y es por los contaminantes que somos nosotros mismos

  2. Tengo esperanza de que la nueva generación de jóvenes junto con nosotros mitigue el daño,porque ellos tienen la fuerza y las ganas que a muchos les falta.Y creo que la concientización,educación e información ayuda mucho,para seguir en esta lucha

  3. Tengo esperanza de que la nueva generación de jóvenes junto con nosotros mitigue el daño,porque ellos tienen la fuerza y las ganas que a muchos les falta.Ycreo que la educación e información ayuda mucho,para seguir en esta lucha

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