El Rainbow Warrior vuelve al Mar del Norte con destino a Estocolomo, luego de su paso por Londres, lugar que tuvo el gusto de recibir a unos invitados muy especiales. Nuestro compañero Pablo Bullrich nos cuenta cómo fue el encuentro con ellos y cómo llevaron arte y compromiso ambiental al nuevo barco de Greenpeace. No dejen de leerlo:

“Hola nuevamente, me reporto desde el Rainbow Warrior, después de haber pasado hermosas experiencias que les quiero contar y lamento el retraso, estuvimos ocupados con muchas tareas y alguno que otro mareo que me impedía sentarme a escribir. Pero aquí estoy de nuevo.

Hoy, quiero comentarles sobre unas visitas que me sorprendieron gratamente y que dieron cierto arte y distensión a ciertos momentos de esta gira con el barco, que a veces puede parecer una pesadilla por la cantidad de actividades que hay en cada puerto al que arribamos y las cosas que hay para hacer a bordo mientras navegamos con el objetivo de llegar listos al próximo puerto, sumado a las tareas de mantenimiento básico del barco.

Estos invitados son estrellas de rock, comprometidas con la lucha por el medioambiente.

El primero en sumarse fue Thom Yorke, líder de Radiohead. Thom es socio de Greenpeace desde hace varios años y siempre sigue de cerca nuestras campañas para ver donde puede dar una mano. Antes de ser una estrella de rock, fue un activo militante de causas sociales y ambientales y, por suerte, en muchas ocasiones aprovecha su notoriedad para seguir impulsando ese mensaje. Thom se unió a nosotros en el tránsito de Amsterdam hacia Londres que duró unas 48hs, probablemente las más intensas en cuanto a clima a bordo.

El oleaje era fuerte y estábamos navegando a vela con una inclinación de casi 20 grados, lo que hizo que varios de los tripulantes no nos sintiéramos de la mejor manera. Thom también sufrió los mareos pero estuvo bastante optimista en la mayor parte del viaje. Incluso, se unió al resto a ver el documental “Arround Cape Horn” todos juntos en el lounge del barco. Ese fue uno de los momentos de distensión más grande que tuvo la tripulación desde que embarcamos.

Previo a ello, tuve el gusto de presenciar una excelente conversación entre él y Nick Cobbing (Fotógrafo) sobre las imágenes que Nick había obtenido a lo largo de sus años sobre protestas y activismo. Thom conocía la mayoría de las fotos, la situación por la que se estaba protestando y el contexto socio-político alrededor de la misma.

Él ha sido desde siempre una inspiración para mí, tanto como músico como en su rol de activista. Ha impulsado y transmitido desde hace tiempo la idea de que el cambio puede empezar desde uno mismo, que no hay que esperar a nadie o a nada en particular para empezar, sólo tomar conciencia real de que es necesario y tomar coraje para comenzar a hacerlo.

Como si con eso no fuera suficiente, cuando llegamos a Londres y Thom se bajó del Rainbow Warrior, empezamos a preparar enseguida lo que sería un concierto sorpresa para los simpatizantes de Greenpeace y de la buena música.

Presentaríamos a la banda “The Good, The Bad and The Queen” integrada por ex-miembros de The Clash, Gorillaz, Blur y The Verve. Así que armamos una carpa sobre el helipuerto del barco y, debajo, un escenario. Luego movimos el barco desde West India Docks hasta los pies del Tower Bridge, uno de los símbolos más icónicos de Londres. Ahí mismo, y frente al Museo Nacional de Diseño, la banda tocó unos temas para la tripulación y todos los que se acercaron a ver el concierto desde la costa.

Pero me gustaría destacar a una persona de la banda. Paul Simonon, el ex bajista de The Clash.

Toda mi infancia y hasta el día de hoy tuve una fuerte relación con el Punk Rock. Desde adolescente que el género me llamó la atención. Para muchos el Punk Rock puede ser solo un estilo musical con una base básica y mucha distorsión, pero lo que hay que analizar es su contexto.

Nace de jóvenes que no estaban a gusto con lo que estaba pasando alrededor de ellos a nivel social y político y tratan de canalizarlo y cambiarlo desde el lado cultural (la música). El Punk Rock es un género de contracultura, de búsqueda y de cambio. Siempre me gusto verlo desde ese punto para comenzar y, debo confesar, que a mí particularmente esa distorsión y ese ritmo me fascina.

De adolescente integré, junto con algunos amigos, mi propia banda de punk y empezamos tocando temas de Ramones, Sex Pistols y The Clash. Por todo eso , Paul, como se imaginarán, es una gran influencia en mi vida.

Pero como si fuera poco, hace días supe que Paul estuvo infiltrado en una de las acciones más grandes de los últimos tiempos. ¿Infiltrado? Si, INFILTRADO!!! Paul quería ser parte de la campaña para reclamar a la empresa Cairn Energy que deje de perforar el ártico en busca de petróleo y quería sumarse a cualquier acción que Greenpeace hiciera al respecto. Por eso, se puso en contacto con Frank, de Greenpeace Reino Unido, quien le comentó que uno de nuestros barcos, el Esperanza, estaba a punto de partir para hacer acciones con ese destino, pero que si se quería sumar no lo podría hacer como una estrella de rock porque no había cupo para ello en el barco, así que tendría que participar como asistente de cocina y pasar inadvertido.

Paul (segundo activista, desde la derecha) se prepara para entrar en acción

Y eso hizo. Durante varias semanas estuvo embarcado en el Esperanza cocinando y limpiando la cocina sin que nadie sepa que era el bajista de The Clash. No sólo participó de la acción, si no que fue parte de los 18 activistas del ártico que estuvieron presos dos semanas en Groenlandia por la acción. El dato curioso es que la comida en la cárcel era tan mala que consiguió convencer a los guardias de cocinar el mismo en la cárcel para todos los convictos, no sólo para los activistas de Greenpeace.

La segunda parte de la anécdota se relaciona con el hecho de que, incluso cuando fueron todos deportados y liberados de esa cárcel, no le comentó a nadie que él era el ex bajista de The Clash, ya que lo único que a él le interesaba era realmente ser parte del cambio. Pero la ironía de la historia es que Paul ahora venía a tocar al barco como bajista de "The Good, The Bad and The Queen" y se encontró con nuestro segundo oficial Martti, quien también había formado parte de los “18 del ártico” y que hasta un par de horas antes de que la banda llegara para tocar aún desconocía su identidad.

Pero para que entiendan mejor y vivan el momento como yo lo hice, les dejo este video:

Ahora estamos navegando en pleno Mar del Norte con destino a Estocolmo. Son 5 días de navegación y vamos sólo con nuestras velas abiertas e impulsados por el poder del viento. Pero ya les contare mas de este tránsito en los próximos días.

Por ahora me despido hasta la próxima, y recuerden que pueden seguir de cerca todo lo que vaya ocurriendo suscribiéndose al blog y en la página de New Hands On Deck en Facebook.


Un abrazo y hasta la próxima.

Pablo

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6 thoughts on “Rock y compromiso ambiental: Los artistas invitados se suben al Rainbow Warrior”

  1. Es para mi un HONOR recibir y poder leer todas tus buenas historias.
    Desde colombia te sigo y quiero mandarte mucha fuerza. un BRAZO muy fuerte y eres un buen ejemplo para MI vida. cuídate mucho y que DIOS te guarde del mal y te bendiga todo los días de tu vida .

  2. ::: aveces me gustaría tener tarjetas de esas que sirven pa dar ….pero por principios de vida no las uso …si me das una cuenta bancaria iré yo en persona para hacer mi deposito …que no sera mucho pero seguro siempre ayuda …lo are todos los meses lo prometo ….bendiciones miles …. y protección para la sabiduría ….

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