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En el marco del Día Mundial de la Alimentación, Franco Segesso, nuestro coordinador de la campaña de Agricultura, te cuenta como ve el actual sistema alimentario argentino, y lo que significa este día para el futuro del planeta.
Por Franco Segesso
No hace falta el Día Mundial de la Alimentación para celebrar quienes somos. Somos lo que comemos y de esta manera todos los días lo festejamos con nuestra cultura. En mi caso, disfruto tanto el mate mañanero y solitario como la ronda de mates con amigos. Me vuelve tan loco el locro del 25 de Mayo como los ñoquis de los 29 o las milanesas con papas fritas a caballo que cocina el Paisa a la vuelta de casa. Ni que hablar de los mariscos con pastas de Puerto Madryn.
Más allá de los sabores y los colores que vemos en el plato, hoy es importante recordar y apoyar a quienes hacen que estas comidas sean una realidad de calidad. ¿Son los agricultores y pescadores que trabajan asociados a la naturaleza o es la industria química que intenta competir con la naturaleza?  
En Argentina, la industria química ha demostrado nulo interés por producir alimentos suficientes y de calidad. Sin embargo, es quien gobierna la agricultura y la mayoría de nuestro territorio. En más del 75% de los suelos cultivables se produce soja transgénica, se utilizan más de 300 millones de litros de herbicidas químicos y solo 30/20% de esta producción entra directamente en la cadena alimentaria. El resto se utiliza como materia prima para las industrias.
Este tipo de agricultura, dependiente de insumos químicos, está en crisis. Incorporó a la vida urbana y rural el riesgo de los agroquímicos; deterioró la calidad del suelo; desplazó la diversidad de las granjas para producir de manera uniforme un solo cultivo; incentivó el éxodo del campo a la ciudad; en 20 años cuadruplicó los costos de producción; produce el 30% de los gases de efecto invernadero; y es tan responsable de la crisis del hambre como de la obesidad. La incorporación de cultivos transgénicos asociados al uso de pesticidas no mejoró la calidad alimentaria, sino que impulsó el consumo de alimentos procesados de alto contenido calórico y poca calidad nutricional. En consecuencia, cientos de pueblos argentinos denuncian los impactos de las fumigaciones y según datos del Ministerio de Salud [1], 29,4% de la población argentina tiene problemas de obesidad. 
El problema del sistema alimentario argentino es grave. Los únicos beneficiarios de este modelo son las grandes empresas que venden agroquímicos y semillas transgénicas (Monsanto, Dow, Syngenta y otras). Hasta la producción de yerba mate, una planta nativa cosechada por los pueblos guaraníes desde hace miles de años, cayó en la trampa de la industria agroquímica.
Sin embargo, cada vez son más los agricultores que se dan cuenta del fracaso químico y se asocian a la naturaleza. Con prácticas agroecológicas aplican su innovación agropecuaria para fortalecer los ciclos del ecosistema donde trabajan. De esta manera, no necesitan insumos químicos, reducen los costos de producción, mejoran la calidad de suelo y, así, logran alimentos de mejor calidad y estabilidad económica.
Dicho lo anterior, debemos celebrar y apoyar a los agricultores y pescadores ecológicos. Ellos son los únicos que producen alimentos de calidad. En el día de la alimentación, nuestro compromiso debe ser revalorizar su rol social, buscar dónde comprar sus productos sin intermediarios e instar a que los gobiernos inviertan en esta dirección.
Afortunadamente, ya hay avances. El caso de Misiones es un ejemplo que debe replicarse en otras provincias y a nivel nacional. La ley de promoción de la producción agroecológica fue sancionada por el parlamento misionero hace un año. Pero para que se aplique todavía falta la reglamentación y la asignación presupuestaria correspondiente.
Junto a organizaciones de todo el país y el mundo pedimos que el Día Mundial de la Alimentación sea para que todos los pueblos del mundo puedan decidir, sin intervención de las empresas, qué producir y cómo hacerlo. De esto se trata la soberanía alimentaria, un principio fundamental para que los alimentos de calidad sean de acceso popular y respeten la diversidad cultural.

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10 thoughts on “SOMOS LO QUE COMEMOS: EL FUTURO DE LA AGRICULTURA ARGENTINA”

  1. Tambien pienso que somos lo que comemos,ya contribuyo con Greenpeace,y difundire estos escritos sobre la ecologia en todos los medios que pueda.

  2. Estoy totalmente de acuerdo,ademas de apoyar esta iniciativa,lo hago por la salud,por la obesidad,por la consientizacion de comer sano. Un cambio al planeta.

  3. Excelente la explicación aunque difícil pelear con los monstruos mutinacionales de los agroquímicos pero a no bjar los brazos y por una alimentación sana .

  4. Los beneficios de cultivar en forma organica, sencillo las plantas cultivadas en forma organica tienen mayor cantidad de fitonutrientes de mejor calidad

    1. Las plantas producen fitonutrientes como mecanismo de defensa contra plagas y enfermedades. Cuando los cultivos son rociados con químicos que protegen a las plantas, estas ya no tienen necesidad de producir fitonutrientes para defenderse por lo que son menos nutritivas

  5. Tengo 38 años. Soy de La Plata. Me recupero de un cáncer de colon. Tengo q comer sano. En La Plata no se dónde comprar fruta y verdura ecológica. Si alguien conoce algún lugar…

  6. NOSOTROS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA , TRABAJAMOS CON BACTERIAS BENÉFICAS GRAM POSITIVAS DESCONTAMINAMOS TODO TIPO DE INDUSTRIAS, PERO LA MEJOR SOLUCIÓN ES DESCONTAMINAR EL AGUA ,CON NUESTRO PRODUCTO Mejorador deAGUA ,EN EL FACE ..DE LA MARCA HAY MAS INFORMACION EMPECEMOS POR AHÍ ANTES DE ENFRENTAR A LOS LABORATORIOS Y DEMÁS MULTINACIONALES Q MANEJAN EL MERCADO…NOSOTROS TENEMOS LA SOLUCIÓN. DESCONTAMINAMOS EL AGUA Y DESCONTAMINAMOS TODO….SALUDOS ..IVAN SORIA

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