Tom es voluntario de Greenpeace Francia y tuvimos la oportunidad de conocerlo y que participe con los grupos locales de Argentina, Colombia y Chile en diferentes actividades. Andrea Camorino (voluntaria del grupo de Rosario) le realizó esta entrevista donde relata su experiencia personal y agradecimiento.

¿Hace cuánto sos voluntario de Greenpeace?

Me llamo Tom, soy francés, tengo 28 años y soy voluntario de Greenpeace desde octubre de 2009. Soy socio desde mis 18 años y entré como voluntario cuando empecé mi segundo año de estudios en la universidad. Además soy activista desde el 2012. En Francia, era parte de un grupo local de voluntarios en la ciudad donde estudiaba.

-¿Qué actividades realizan en Greenpeace Francia?

– Las actividades de los 27 grupos en Francia son bastante parecidas a las de Greenpeace Andino. Nos reunimos en la calle para hacer firmar peticiones, organizamos eventos como conferencias, debates o proyecciones públicas de películas, encontrar a los políticos locales para presionarlos. Pero también podemos hacer pequeñas actividades en supermercados, bancos o tiendas donde venden cosas especificas (ropa, químicos, autos), sin riesgo legal. Además, soy activista, es decir que participo en acciones más arriesgadas como el bloqueo de un lugar, intrusión en una central nuclear (para eso tenemos estamos entrenados con una capacitación de no violencia de tres días).

-¿Estuviste en Greenpeace Colombia?

En 2013 y 2014 estudié un año en Colombia así que participé del grupo de voluntarios en Bogotá (un saludo a todos). Fue una experiencia muy interesante porque pude ver cómo actúan los voluntarios de la misma organización en otro país. Participé en las actividades del grupo durante un año y las campañas de la época que trataban de salvar el Ártico y proteger a los Páramos de Colombia.

-¿Cómo llegaste a colaborar en el evento de barco abierto de Chile?

A finales de noviembre de 2016, empecé un gran viaje personal en Sudamérica por un año y ocho meses. Cuando estaba en Punta Arenas en Chile, me encontré por pura casualidad con un barco de Greenpeace, el Arctic Sunrise, que acababa de volver de una campaña en el Antártico. Cuando lo vi en el puerto, inmediatamente pensé en como entrar en contacto con la tripulación para darnos un saludo. Poco tiempo después, supe que había un evento de barco abierto de dos días el mismo fin de semana. Fui el sábado por la mañana como cualquier visitante. Apenas dije que podía ayudar siendo activista de Greenpeace Francia y los voluntarios chilenos me invitaron a participar del Open Boat. Y 30 minutos después, ya guiaba a mi primer grupo de visitantes en el barco. Finalmente me quedé los dos días completos con todos los voluntarios de Chile (Santiago, Valparaíso, Concepción, Osorno, Punta Arenas) y algunos de Argentina. Fue una experiencia imprevista, increíble compartir esos momentos con ellos y la tripulación internacional. Luego del Open Boat, guardé el contacto de Maite y Gonzalo de Argentina para que nos viésemos de nuevo cuando estuviera en Buenos Aires.

En Argentina estuviste en el Taller ayudando… ¿qué hacías?

Llegué a Buenos Aires tres semanas después y fui al taller para dar una mano. En total, me quedé más de un mes ayudando allá como los otros voluntarios. Benjamín me recibió muy bien aunque no me conociera, así pude ayudar en lo que se necesitaba. Participé en la construcción del cuarto de náutica, ordené la madera que tenemos en el taller, armé los frascos que enviamos a la gente para medir la calidad del aire de Capital, pinté, soldé y corté diferentes cosas. Al final, hice muchas actividades distintas y me encantó estar con los voluntarios y compartir experiencias con la familia Greenpeace.

Además participaste de actividades junto a otros voluntarios, no?

En el taller, conocí también a algunas personas de la oficina (sobre todo de las áreas de Voluntariado y Logística). Y pude participar de dos actividades y una acción. Estuve en Carlos Paz (cerca de Córdoba) para pedir a Sprite que reforeste. Con Gonzalo, fuimos a presionar al gobernador Urtubey, respecto al desmonte en Salta, cuando se reunió con el presidente Macri en la Casa Rosada. Y finalmente, participé en la acción frente al Congreso cuando nuestros escaladores geniales escalaron una estatua para ponerle una máscara y exigir aire limpio en Buenos Aires. Fue mi primera acción en Sudamérica  ¡y espero que no sea la última!

-Tuviste la posibilidad de conocer el país, salir e interactuar con los voluntarios y te hicieron una despedida…En general, ¿qué recuerdos te llevas de GP Andino (Argentina, Chile y Colombia)?

En total, me quedé más de tres meses en Argentina y pude ver voluntario en Buenos Aires, Bahía Blanca, Rosario, Córdoba, Mendoza y Salta. Todos me recibieron muy muy bien, fue increíble sentirse como en casa y disfrutar de esta amistad fuerte que desarrollamos en poco tiempo. Realmente me encanta esta concepción de considerar Greenpeace como una gran familia. Aunque estuviera en Buenos Aires, Córdoba o Mendoza, siempre estuve muy bien recibido y cuidado por los voluntarios. Entre los voluntarios, sentí una amistad real más allá de sólo pertenecer a la misma organización. Y eso es lo más lindo que podemos esperar cuando nos comprometemos a favor de una lucha como la protección de la naturaleza. Les agradezco un montón por su amistad y todo el amor que me compartieron. Llevo sólo lindos recuerdos a Francia, nunca olvidaré todos los momentos con los voluntarios de Greenpeace Andino. Ahora seguiré con Greenpeace Francia pero ¡ya pienso en volver a Sudamérica!

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