En estos momentos una plataforma petrolera de Shell se dirige hacia la costa ártica de Alaska para realizar perforaciones en busca de petróleo. Seis compañeros están viajando justo detrás, a bordo de nuestro barco Esperanza, para exponer este peligroso plan y defender esta frágil región de un posible derrame de consecuencias irreparables. Podés seguir todas las novedades en vivo haciendo click aquí . Compartimos a continuación la quinta entrega de sus diarios de viaje, para conocer sus sensaciones y experiencias durante la travesía:
Por Laura Kenyon, a bordo del Esperanza
28 de marzo: La plataforma «Polar Pioneer» de Shell continúa su viaje hacia el este, pero nuestro barco Esperanza no se queda atrás. Finalmente las condiciones climáticas mejoraron. No más tropiezos por los pasillos, por ahora. Mientras tanto, en Washington, los lobbistas del petróleo están contraatacando.
El Consejo Nacional del Petróleo en los EE.UU. pidió autorización para la explotación de los recursos de petróleo presentes en el mar ártico tan pronto como sea posible. Incluso aquí, en el medio del océano, teniendo sólo agua, olas y el Polar Pioneer a la vista, no podemos olvidar que hay voces muy potentes que impulsan la plataforma petrolera de Shell en su viaje a través del Pacífico. Ahora más que nunca tenemos algo claro: no podemos darnos por vencidos. Sabemos que no debemos permitir que se extraiga o queme este petróleo. ¡Tenemos que seguir diciendo NO a las perforaciones petroleras en el Ártico!
Por otro lado, en una nota de color, nos encontramos con un artículo periodístico proveniente de Seattle que resalta el atractivo físico de nuestros «seis defensores del Ártico», además de remarcar que almorzamos humus el martes pasado. Estaba desayunando en el comedor cuando leí la frase final, que nos describe como «una tripulación de 35 personas amantes del humus y activistas de Greenpeace que persiguen de cerca a la plataforma petrolera de Shell Polar Pioneer». Reí tanto que casi tiro mi plato de cereales (si, también comemos cereales, aunque en realidad mi plato favorito a bordo es la lasaña).
Mañana, domingo, será un día de descanso para todos los que estamos a bordo del Esperanza. No habrá llamada para despertarse a las 7.30 am ni tendremos que realizar las tareas diarias. Incluso Willie, nuestro cocinero, tendrá la tarde libre y cada uno deberá prepararse su propia cena. Pero no va a ser un domingo normal, porque a la noche vamos a pasar la línea del cambio horario y cuando despertemos ¡será domingo 29 de marzo nuevamente!
Si pudieras repetir un día de nuevo, ¿qué harías? ¿Qué debemos hacer en el Esperanza con nuestro segundo 29 de marzo? Sería genial que nos envíes tus ideas a través de Facebook o Twitter con el hashtag #TheCrossing . Luego te contaremos como pasamos nuestro propio «Día de la marmota».
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