Por cuatro semanas Jens, Johno, Miriam, Alyah, Andreas y Zoe viajaron en el océano Pacífico a bordo del barco de Greenpeace, Esperanza, siguiendo de cerca a una plataforma de Shell que se dirige al Ártico para perforarlo. El lunes pasado, lograron escalarla para exponer este peligroso plan y defender a la región de un posible derrame de consecuencias irreparables. Podés seguir todas las novedades en vivo haciendo click aquí . Compartimos a continuación la décimo octava entrega de sus diarios de viaje, donde nos cuentan sus experiencias y sensaciones en primera persona:
Por Andreas Widlund ,a bordo de la plataforma petrolera Polar Pioneer
8 de abril: Mi nombre es Andreas Widlund. Tengo 27 años y crecí en Umeå en el Norte de Suecia. Para cuando leas esto, voy a estar en la plataforma petrolera de Shell –el “Polar Pioneer”- que va camino al Ártico en busca de petróleo. Somos un equipo internacional conformado por seis escaladores y estamos en el medio del Océano Pacífico para enviar un mensaje en representación de muchas personas. Pero antes de ahondar en las causas de esta acción, me gustaría contarte cómo llegué hasta aquí.
Durante los últimos cinco años estuve viviendo en Oslo, Noruega, donde trabajé como técnico en trabajos verticales. Empecé en el centro de Oslo, haciendo trabajos de mantenimiento: limpiaba ventanas y realizaba otras tareas en el exterior de edificios altos. La compañía para la que me desempeñaba estaba asociada con la industria del petróleo en Noruega. Durante un largo tiempo, sin embargo, eludí la posibilidad de viajar a la costa para trabajar en plataformas petroleras porque, simplemente, no estaba de acuerdo con eso.
Después de trabajar en ese entorno por algunos años, de alguna manera olvidé mis creencias y pienso que también me perdí a mi mismo. Los últimos dos años viajé por todo Noruega realizando tareas en diferentes plataformas para distintas compañías. Durante el primer año no pensaba demasiado en ello. Solo hacía mi trabajo y disfrutaba del dinero y del tiempo libre que el trabajo me daba.
Cada vez que volvía de los viajes, pasaba la mayoría de mi tiempo en las montañas, escalando y haciendo todo tipo de deportes alpinos. Amo estar en contacto con la naturaleza, especialmente durante el invierno. Todos los fines de semana, durante los meses más fríos del año, voy a escalar en la nieve, porque es el modo de escalada más desafiante y fascinante, al menos para mí. Lo más importante no es alcanzar la cumbre sino estar ahí: en esos lugares remotos a los que solo acceden los escaladores, lejos de los ruidos de la ciudad.
Six Greenpeace Climbers Scale Shells Arctic-Bound Oil RigCuanto más tiempo pasaba en las montañas noruegas, escalando, caminando y disfrutando las creaciones de la naturaleza, más me cuestionaba a mí mismo. ¿Estoy haciendo lo correcto? ¿Realmente quiero trabajar para aquellos que están contaminando los océanos? Aquellos que aceleran el cambio climático, aquellos que quizás sin intención están provocando el sufrimiento de personas y animales al extraer las últimas gotas de petróleo que el planeta tiene para ofrecer.
Hace poco tiempo, escuché acerca de los planes de Shell de regresar al Ártico, aún luego del desastre que causó durante su último intento. Después de pensarlo mucho, esto se convirtió en una de las decisiones más grandes de mi vida adulta y es una de las que más me enorgullece. Decidí comenzar a escucharme a mí mismo y no temerle a las consecuencias. Dejé mi trabajó, alquilé mi departamento a otra persona y me embarqué en esta oportunidad de actuar de acuerdo a mis creencias. ¡Hoy siento un gran alivio!
Estoy aquí, en el medio del Pacífico. Finalmente tuve la oportunidad de hacerme cargo de mi mismo, de mi futuro y de toda la gente que está sufriendo grandes pérdidas a cambio de unos pocos barriles de petróleo. Con esta acción espero que el mensaje que estamos enviando llegue a Shell y la empresa cancele sus planes de perforar el Ártico, matando ballenas, morsas, osos polares e incluso personas. También pretendo que esta acción inspire a otras personas a luchar por lo que creen y actuar conforme a sus valores.
Cuanta más gente haga escuchar su voz, más difícil será para las compañías petroleras seguir haciendo lo que hacen.  A esto es a lo que más le temen. Somos nosotros versus los que contaminan y ahora, desde aquí, le estoy diciendo a Shell que se vaya del Ártico. Sé que estoy corriendo un riesgo personal, pero me siento apoyado y contenido. Y, si termino delante de un tribunal, mi mayor esperanza es que entiendan la importancia del mensaje que estamos tratando de difundir en representación de una gran cantidad de personas.
Más allá de todo esto, mi deseo es un futuro de escalada y trabajo en molinos de viento.  Hacer el mantenimiento en empresas de la industria petrolera es parte de mi pasado, y ya no tiene nada que ver con el presente y el futuro que quiero vivir.
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5 thoughts on “Una Esperanza para el Ártico – Diario de Viaje: "Trabajaba vinculado a las petroleras, pero ahora pongo el cuerpo para defender el Ártico"”

  1. maravilloso el cambio,dejar de ser de su equipo(petroleras) para estar de este lado,con la naturaleza…
    buena suerte hermanito,el planeta te necesita…
    abrazo.

  2. TE FELICITO Y OJALA ENTRE TODOS ESTO SE PUEDA FRENAR POR EL BIEN DEL MUNDO Y DE NUESTROS HIJOS, ELLOS SON EL FUTURO Y TENEMOS QUE AYUDARLOS A QUE SEA BUENO, SUERTE Y DIOS TE BENDIGA JUNTO A TODO EL EQUIPO, LOS QUIERO Y SIGAN ADELANTE, QUE DIOS Y LA VIRGEN LOS PROTEJERA. UN BESO GRANDE A TODOS.

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