Mailén Miranda es voluntaria del grupo local de Salta y, junto a compañeros, vivió una experiencia única e íntima en un Encuentro de Campesinos, en Villa La Punta, Santiago del Estero. Mailén representó a Greenpeace informando sobre la campaña de bosques y además apoyó el arraigo en la tierra de los jóvenes campesinos.

Llegamos al lugar, Villa la Punta, con muchas expectativas y nervios sobre lo que nos esperaba en nuestro rol de voluntarios de Greenpeace. Pero teníamos ganas de escuchar a los chicos y por sobre todo ayudar en lo que estaba a nuestro alcance.

Como primera actividad nos hicieron “plantar una semilla” y dar unas palabras acerca de lo que nos gustaría llevarnos de la experiencia y que era lo que podíamos ofrecer ¡no fue nada fácil! La mayoría no pudimos pensarlo bien al hablar, pero lo que escuchamos nos dejó a todos sorprendidos. Entre varias palabras lindas que dijeron unos ofrecían su amor y otros querían llevarse amistades. Nos topamos con la realidad: algunos de ellos no sabían lo que ocurría con los desmontes, o las plantaciones que hicimos en sus tierras vecinas, ya que algunos no fueron partícipes.

Con lo que sí nos encontramos fueron chicos entusiasmados, con ganas de salir adelante y por sobre todo progresar. Tenían muchos sueños, pero también muchos obstáculos para poder cumplirlos… entre ellos problemas económicos, falta de transporte, distancia, inseguridad en ellos mismos, algunos no contaban con el apoyo para superarlo. Nos encontramos con realidades muy distintas. Como todos los jóvenes querían salir adelante. Yo creo en ellos, pero necesitan mucho apoyo.

El encuentro fue muy productivo. Con mi compañero Cristian pudimos participar en algunos grupos para ayudarlos. Mi equipo estuvo formado enteramente por chicas y pude escuchar sus testimonios, sus anhelos y compartir un poco de risas, ayudarlas a expresarse….no fue del todo fácil. Al no conocerme tampoco me tenían tanta confianza, pero no hay nada que una sonrisa y un oído no solucionen. Tenían entre 14 a 19 años y ya sabían lo que querían: algunas deseaban irse de la provincia, otras no y había otra chica que viajaba cada tanto porque estudiaba en capital. Me gusto mucho poder compartir  sus deseos y puntos de vista y poder ver  cómo se creaban lazos entre ellos.  

Se les dio la oportunidad de pensar en el próximo encuentro y ofrecer ideas sobre aquellos temas que les gustaría que se traten, la mayoría fueron: más eduación, educación sexual, desmontes, HIV entre otros. Son temas que no tienen la posibilidad de trabajar en sus escuelas. Nos emocionamos bastante con las chicas de mi grupo, hasta queríamos hacer el encuentro en la capital, pero por falta de recursos no creíamos que fuera posible, lo cual nos frustró un poco, pero estamos esperanzadas de que se toquen estos temas que se propusieron.

De cada experiencia me llevo gente increíble con una capacidad de pensar totalmente diferente ​a la mía, si bien las realidades son distintas; esto me dejó una lección, como tantas otras en mis viajes a Santiago, de valorar lo que tenemos, sea poco mucho pensar en que no toda la gente tiene las mismas oportunidades te deja un poco inquieto por el hecho de pensar y preguntarnos ¿qué podemos hacer para ayudarlos? Todavía no tengo una respuesta concreta a eso. Pero los invito a reflexionar y valorar cada cosa que las vida nos da.

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